martes, 1 de agosto de 2017

San Ignacio de Loyola. Fundador de la Compañía de Jesús (Jesuitas)


Su primera dedicación fueron las armas, siguiendo la tradición familiar, pero, tras resultar gravemente herido en la defensa de Pamplona contra los franceses, cambió por completo de orientación: la lectura de libros piadosos durante su convalecencia le decidió a consagrarse a la religión. Fundador de la Compañía de Jesús es su primer General durante 16 años. 

Iñigo López de Loyola nació en octubre de 1491, en el seno de una familia hidalga, en el castillo (torre) de Loyola en Azpeitia, población de Guipúzcoa, cerca de los Pirineos. Hijo de don Bertrán Ibáñez de Oñaz, señor de Oñaz y de Loyola, jefe de una de las familias más antiguas y nobles de la región y de Marina Sáenz de Licona y Balda y de Loyola. Iñigo (pues ése fue el nombre que recibió el santo en el bautismo) fue el más joven de los ocho hijos y tres hijas de la noble pareja. Entre 1537 y 1542 cambió el nombre de Íñigo por el de Ignacio, como él mismo decía, "por ser más común a las otras naciones" o "por ser más universal".



Nada cierto se sabe sobre su primera educación familiar. Su padre debió de fallecer poco después de otorgar testamento el 23 octubre 1507. Por estos años, el joven Iñigo se incorporó en Arévalo (Ávila) a la familia del contador mayor de los Reyes Católicos, Juan Velázquez de Cuéllar y allí se educó como paje de los Reyes Católicos. Tras la caída en desgracia y sucesiva muerte de Velázquez de Cuéllar en 1517, su viuda, María de Velasco, se preocupó del porvenir de Iñigo y le dio 500 escudos y dos caballos, para poder dirigirse a Navarra y servir como gentilhombre al virrey, Antonio Manrique de Lara, duque de Nájera. Allí dio muestras de hombre «ingenioso y prudente en las cosas del mundo» y de tener «grande y noble ánimo y liberal», como escribió Juan Alfonso Polanco, sobre todo en dos ocasiones: cuando ayudó a la pacificación de algunas villas de Guipúzcoa, divididas por el nombramiento de Cristóbal Vázquez de Acuña como corregidor, y cuando la villa de Nájera se sublevó contra su señor durante la rebelión de las Comunidades (1520-1522).


Escudo de Armas. López de Loyola y López de Oñaz
Armas. En las armas de Loyola -que según algunos estudiosos son parlantes, ya que derivarían de lobo y olla- el lobo, como es sabido, simboliza la ferocidad y el ardor guerrero. La caldera es símbolo de riquezas y poder y, generalmente, el distintivo de los ricohombres. Deriva del pendón y la caldera que los reyes entregaban a los Grandes como facultad de levantar y sostener a su propia mesnada.

En cuanto a la simbología parece ser que las siete bandas de gules hacen referencia a la participación de Juan Pérez de Loyola y de sus seis hermanos en la batalla de Beotíbar, en la provincia de Guipúzcoa en 1321, en la que unos pocos guipuzcoanos vencieron a las huestes gasconas y navarras que capitaneaba Ponce de Morentain. Alfonso XI, como recompensa, les concedió las siete bandas de gules.


Genealogía de Iñígo López de Loyola
Iñigo luchó, al servicio de Carlos I, contra los franceses en el norte de Castilla. Pero su breve carrera militar terminó abruptamente el 20 de mayo de 1521, cuando una bala de cañón le rompió la pierna derecha durante la lucha en defensa del castillo de Pamplona. Después de que Iñigo fue herido, la guarnición española capituló unos días más tarde. Fue llevado al castillo de su familia en Loyola y se sometió a dolorosas cirugías debido a la fractura sufrida. Durante su convalecencia, al no encontrar libros de caballería, se dedicó a leer una vida de Cristo y las vidas de los santos.

Mientras se recuperaba leyó varios libros religiosos que le llevaron a consagrarse a la vida espiritual y abandonar su vida mundana. Restablecido de su enfermedad, y con deseos de ir a Jerusalén, pasó por el  pueblo de Manresa; después de hacer confesión en el monasterio de Montserrat en 1522, se retiró a una cueva cerca de Manresa (en la provincia de Barcelona) donde vivió y rezó durante 10 meses con una gran austeridad, tras lo cual reemprendió su viaje de peregrinación a Jerusalén.

Formuló sus Ejercicios espirituales durante su retiro en Manresa, y utilizó como modelo Ejercicios para la vida espiritual (1500), del abad español García de Cisneros. La obra es en lo esencial un manual para la meditación sobre el sentido de la vida y sobre el perfeccionamiento de una forma de vivir. Las meditaciones están divididas en cuatro periodos o semanas: la primera trata de la conversión de la persona pecadora; la segunda se refiere a la adaptación de la persona convertida, al modelo de Cristo; la tercera afronta el fortalecimiento a través de la apreciación de la pasión y muerte de Cristo; y la cuarta muestra la transformación de la persona que se identifica de forma plena con el Salvador resucitado y triunfante glorificando a Dios Padre. Los Ejercicios espirituales constituyen el modelo para la mayoría de las misiones y retiros católicos.

De vuelta a España en 1524, estudió en las universidades de Barcelona, Alcalá de Henares y Salamanca. Las primeras actividades de San Ignacio de Loyola difundiendo el método de los ejercicios espirituales le hicieron sospechoso de heterodoxia (asimilado a los “alumbrados” o a los seguidores de Erasmo): en Castilla fue procesado, se le prohibió la predicación (1524) y hubo de interrumpir sus estudios.


En 1528 viaja a París, en cuya universidad estudia y se licencia en artes; al año siguiente funda una fraternidad piadosa, la que más tarde sería la Compañía de Jesús; allí conoció a San Francisco Javier. En 1537 los miembros que componen la fraternidad se dirigen a Roma, donde Loyola es ordenado sacerdote (1538) y donde obtienen el permiso oral del papa Pablo III, quien dio la confirmación oficial de la orden en 1540 con la bula "Regimini militantis ecclesiae". En Roma fundó los colegios Romano y Germánico.

La organización estructural de la Compañía de Jesús tiene mucho que ver con la militar aunque toda esa impronta está orientada al servicio de la difusión de la fe en Dios, que por aquel tiempo se encontraba ciertamente en riesgo a causa de las predicaciones de Martín Lutero. La compañía se alineó a la autoridad del Papa y fue clave en la reconquista de la fe cuando se produjo la contrarreforma católica.

Santuario de San Ignacio de Loyola
Por la bula "Mare magnum", la Compañía es declarada exenta de jurisdicción episcopal, de tributación y de tener a su cuidado la dirección espiritual de religiosas. Un año después fue elegido primer general de la orden y, además de administrar los asuntos de la Compañía, se dedicó a terminar sus Ejercicios espirituales y a escribir las Constituciones de la orden, terminadas después de su muerte en Roma el 31 de julio de 1556, que, en lo sustancial, nunca han sido modificadas.

Está enterrado en el lugar donde actualmente está la iglesia del Gesú en Roma. Fue canonizado por el papa Gregorio XV en 1622 y se le venera como patrón de los retiros. Muerto Ignacio, le sucedió como general de los jesuitas su más estrecho colaborador, el castellano Laínez.

La compañía de Jesus ha sufrido persecuciones como su expulsión de España (por el rey Carlos III),  Portugal y Francia, en el siglo XVIII. Las misiones jesuíticas en territorio guarani fueron una de las mejores evangelizaciones de America, destruidas por la ambición de portugueses y españoles.En la Alta California fueron reemplazados por los franciscanos, con Junípero Serra como su máximo exponente.

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