martes, 17 de octubre de 2017

Juan González Franco. Conquistador. Regidor de Carora (Venezuela)


Formó una de las familias “patricias” caroreñas (Venezuela)


Juan González Franco, natural de Usagre* (Badajoz), nació sobre 1550, hijo de Francisco González Franco y de doña María Vázquez, de ascendencia hidalga, llegaba a Venezuela a finales de mayo de 1569 en la desafortunada expedición de Pedro Maraver (o Malaver) de Silva y Portocarrero, natural de Jerez de los Caballeros (Badajoz), para la conquista y colonización de la Nueva Extremadura. Casó con Tomasina de la Parra, con la que tuvo dos hijas: María y Ana.

* Según el Pbro. Vicente Navarro del Castillo, 47 habitantes de Usagre pasaron a engrosar la lista de los extremeños que salieron hacia América para contribuir a la conquista y colonización de aquellos territorios. Juan González Franco no figura en la lista, pero este caballero era de ascendencia hidalga y el que no aparezca en las lista oficiales debe ser debido a la pérdida de algunos cuadernos de la Casa de Contratación de Sevilla.
 
Las acaloradas diatribas de don Pedro y sus caprichosas indecisiones, cansaron y desanimaron a sus hombres, y una vez que han salido de la isla de Margarita y tocan tierra firme en el fondeadero de la Borburata, los soldados que venían con él desde España, fueron desertando y buscando acomodo lejos de la influencia de don Pedro. González Franco se escapa de sus filas y aparece en la ciudad de El Tocuyo.

En este asiento se organiza una expedición repobladora y, en junio de 1572, tomaba parte en la marcha que mandaba el capitán Juan de Salamanca para socorrer a la ciudad de Juan Bautista del Portillo de Carora, que había sido casi despoblada por motivos de mal emplazamiento, puesto que carecía de agua suficiente, y a la que a toda costa quería darle continuidad otro personaje de Usagre, Pedro Gordón quien había sido nombrado alcalde de aquella fracasada ciudad.


Repoblada y consolidada nuevamente la ciudad venezolana de Carora, esta vez tuvo éxito; sus refundadores hacen los mayores esfuerzos, comienza a crecer y aumentará prontamente de población; en sustitución de Pedro Gordón, Juan González Franco es nombrado alcalde en 1579, y posteriormente en 1581 lo nombrarán regidor de la ciudad caroreña que habían logrado consolidar y la encaminaban prósperamente con el esfuerzo de aquellos hombres que se empeñaron en hacerla próspera.

 Aunque es verdad que entre los conquistadores que llegaron al Nuevo Mundo, algunos de ellos eran hidalgos empobrecidos y les correspondía la nobleza por sangre y distinción, había otros con mayor fortuna, como es el caso de González Franco, que era hidalgo según manifestaban los documentos que traía. Antes de salir de España, el 12 de febrero de 1569, en Usagre levantó una información sobre la nobleza de su familia y se le declaró limpio de toda mala raza. El 6 de febrero de 1571, el rey Felipe II le concedió la merced de que: ni él ni nadie de sus ascendientes podía ser preso, por ningún delito, en las cárceles públicas, sino que cumplirían en sus respectivos domicilios el arresto correspondiente y con las guardias necesarias.

Gracias a esta real merced, concedida a González Franco, doña María de la Concepción Perera, que era una de sus lejanas descendientes, natural y vecina de la ciudad de Carora (Venezuela), en los días de la guerra de la Independencia (como era del bando patriota venezolano) se libró de ir a las cárceles realistas, exhibiendo la gracia real que le había sido otorgada en Usagre a su ilustre antepasado.

Para saber más: Pedro Maraver de Silva

viernes, 13 de octubre de 2017

Francisco Herrera Cruzat. Brigadier de la Armada; batalla del Cabo San Vicente

Brigadier de la Real Armada Española, Caballero de Santiago, muerto al mando del navío Mejicano (botado en La Habana, tres puentes, de porte de 112 cañones) en el combate naval de Cabo de San Vicente contra los británicos, en el que también fallecieron los brigadieres Tomás Geraldino y Antonio Yepes.

Francisco Herrera Cruzat nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) en 1738 y falleció en el combate naval de Cabo San Vicente, contra los ingleses, en febrero de 1797.

Brigadier de la Armada
Caballero de Santiago



















Era hijo de Francisco Herrera Toledo y Navarro (nacido en Cádiz en 1713), Capitán de Infantería, gobernador en la Orden de Santiago de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) y luego de Cieza (Murcia), Caballero de la Orden de Santiago (Exp. Nº 571), Alcalde de la Hermandad en Jerez, y de su esposa María del Carmen Cruzat y Vela (nacida en Cádiz en el año 1722), que celebraron su matrimonio en octubre de 1736, en la Iglesia Catedral de Santa Cruz de Cádiz. El matrimonio en total tuvo 11 hijos, siendo Francisco el primogénito.

Era nieto en línea paterna de Francisco Manuel Herrera Suárez de Toledo (Arcos 1684 / Madrid 1752), del Consejo Supremo de Castilla, Veinticuatro de Jerez, hijo de Juan de Herrera Mirabal, hidalgo en Jerez en 1675 y 1677, y de María Suárez de Toledo y Torres, que había casado, en Cádiz en 1709, con María Gertrudis Navarro Párraga, hija de Ciriaco Navarro Dávila, hidalgo en Jerez en 1675 y 1677. Alcalde del castillo de Tempul en 1675. Alcalde de la Santa Hermandad de Jerez en 1681, y de Ana Luisa López de Párraga y Solís.

Por línea materna era nieto de Juan Ignacio Cruzat y Góngora Aróstegui, Regidor Perpetuo de Cádiz, hijo de Fausto Andreas Cruzat y Góngora Rada, Gobernador y Capitán general de Filipinas (1690-1701), Caballero de Santiago, casado en Cádiz, en 1673, con Beatriz de Aróstegui Aguirre. A finales del año 1702, don Fausto Cruzat y Góngora, quien hasta entonces fungía como gobernador de Manila, se embarcó con su familia rumbo a la Nueva España. Durante el trayecto, Cruzat y una de sus hijas perecieron al contraer una enfermedad maligna; sobrevivieron la madre, dos hijos varones y María Ignacia, notable por su gracia y belleza.

El 1 de febrero de 1752, Francisco, a la edad de 14 años, sienta plaza de guardiamarina en Cádiz y, tres años más tarde, termina sus estudios teóricos con aprovechamiento y embarca, en el mes de marzo, en el navío Firme, pasa luego al Eolo, haciendo servicios de protección de los transportes de ultramar en la zona entre Cabo Santa María y Cabo San Vicente; en 1756, estando en Ferrol, al desarme de su buque, en el mes de julio es destinado al Soberano, ya como oficial, regresa a Cádiz; más tarde hace el corso a bordo de la fragata Juno, regresa a Cartagena en noviembre. Entre los años 1777-1779, Sargento Mayor, Teniente de navío, en el Estado Mayor de Ferrol de la Infantería de Marina.

Detalle del Santa Ana, buque de 112 cañones, similar al Mejicano

En febrero de 1780, es promovido al empleo de Capitán de fragata; en 1781 es nombrado Caballero de Santiago y en 1789 es promovido al empleo de Capitán de navío; en 1795 es promovido al empleo de Brigadier de la Real Armada. El 14 de febrero de 1797, al mando del “Mejicano”, fallece tras ser gravemente herido, a bordo de su buque, en el combate de Cabo San Vicente contra la escuadra británica.

Para saber más: Hoja de servicios

La batalla del Cabo de San Vicente fue un combate naval que se desarrolló el 14 de febrero de 1797 frente al cabo de San Vicente, en el extremo occidental de la costa portuguesa del Algarve. España era en aquel momento aliada a la Francia revolucionaria merced al Tratado de San Ildefonso, que la comprometía a enfrentarse a Inglaterra en el marco de las Guerras Revolucionarias Francesas.

La escuadra española, formada por 27 navíos de línea, 11 fragatas y un bergantín, con un total de 2.638 cañones, partió de Cartagena en febrero de 1797 al mando del teniente general José de Córdova. Entre los buques de la flota española se encontraba el Santísima Trinidad, entonces el mayor buque de guerra del mundo, con 136 cañones y el único con cuatro cubiertas de artillería.


Batalla de Cabo San Vicente

Poco antes de su llegada a Cádiz fueron sorprendidos por un fuerte temporal, al tiempo que la flota inglesa, con 15 navíos de línea, cuatro fragatas, dos balandros y un cúter, con un total de 1.430 cañones y al mando de John Jervis, interceptaba a la escuadra española. 

Al amanecer del día 14, los barcos de Jervis se encontraban en posición para enfrentarse a los españoles y viceversa. Fue entonces cuando vio claro que su inferioridad numérica era de dos barcos españoles por cada barco inglés, pero en cualquier caso suponía ya mayor riesgo para los ingleses tratar de evadirse que enfrentarse a la escuadra española, por lo que se decidió a atacar para tratar de impedir que esta escuadra se uniera a la flota francesa que les esperaba en Brest.

Para ventaja de los ingleses, la escuadra española estaba formada en dos grupos tácticamente mal dispuestos para el combate, mientras que los ingleses conservaban la línea. Jervis ordenó a su flota que pasara entre ambos grupos, lo que optimizaría el uso de los cañones de sus barcos, mientras impedía que la flota española pudiera emplear todos los suyos. En todo momento maniobró la flota con el fin de impedir que los barcos españoles pudiesen escapar hacia Cádiz. 

Nelson había sido transferido al HMS “Captain”, de 74 cañones, y se dirigió hacia la retaguardia de la línea española. Desobedeciendo las órdenes de que la línea inglesa maniobrara para acorralar al grupo menor de buques españoles, rompió la formación para perseguir al grupo mayor, colocándose frente a los barcos españoles. Jervis, a pesar de ello, envió nuevos buques en su apoyo, consciente de que la maniobra de Nelson era atrevida pero eficaz.

El resultado de la batalla fue una derrota para la armada española. De los 27 navíos de línea con los que contaba ésta, entraron en combate 21, perdiendo cuatro, e incluso podría haber llegado a perder a su buque insignia de no ser por la actuación de Cayetano Valdés, al mando del “Pelayo”, que acudió en su socorro cuando ya había arriado su bandera. Se dice que amenazó al buque insignia español con cañonearle si no levantaba de inmediato su pabellón. Otros cuatro buques de la flota quedaron muy seriamente dañados. Los ingleses apresaron los navíos “San José”, “Salvador del Mundo”, “San Nicolás” y “San Antonio”. La batalla costó la vida a 1.284 marinos españoles.

En la posterior retirada española, algunos barcos huyeron hacia Cádiz, mientras que otros lo hicieron con rumbo a Algeciras. El grueso de la escuadra española entró en Cádiz el 3 de marzo. El jefe de la flota don José de Córdova tuvo que enfrentarse posteriormente a un consejo de guerra, donde fue degradado. 

Tras la batalla, en Junio, Jervis puso cerco a Cádiz. La ciudad estaba defendida por José de Mazarredo, que consiguió evitar una inminente invasión inglesa mediante el uso de lanchas cañoneras. Durante el cerco a Cádiz, una parte de esta flota se dirigió a Tenerife, donde también fueron rechazados, perdiendo Nelson el brazo derecho en el combate.

martes, 10 de octubre de 2017

Luis Sosa de Tovar. Ilustre liberal. La proclama leonesa del 24 de abril de 1808


Militar, político, escritor y periodista que jugó un papel importante en la Guerra de la Independencia y años posteriores, sobre todo en León y su provincia. Miembro de la "Real Sociedad Patriótica de León".

El célebre coronel escribió: El 24 de abril de 1808 los habitantes fieles de León gritaron: "mueran los franceses". Esta provincia se levantó en armas antes que Madrid.

Luis Pelayo Ramón de Sosa, o Sosa Tovar, nació el 26 de junio de 1772 en el seno de una familia noble, y fue bautizado el 2 de Julio, inscripto folio 85 libro bautismo de Vidanes. Padrinos Juan Puñeyro y Dorotea Morán. Falleció el 29 de marzo de 1843

Casa solariega de los Sosa, en Vidanes

Luis de Sosa y Tovar, protagonista de la jornada del 24 de abril de 1808, futuro coronel y comandante general de León y su provincia contra los invasores franceses, nos da él mismo un resumido currículum de su vida en una relación oficial de méritos, presentada en varios ministerios el 15 de junio de 1828:

Es de edad de 55 años, de calidad noble y acreditada limpieza de sangre, natural del pueblo de Vidanes (paisano, por tanto, del padre Isla), en el Reyno de León, e hijo legítimo de don Josef de Sosa y Tovar, que se había casado, en segundas nupcias, con doña Teresa Rodríguez Suárez. Él mismo, en la mayoría de sus documentos escritos, desecha el apellido materno, en favor de Tovar, segundo apellido de su padre, de reconocido linaje.

En la casa solariega de los Sosa de Vidanes había nacido también, un 24 de abril de 1703 el que habría de ser uno de los personajes más populares del siglo XVIII de los que han pasado a la historia; y aunque los Isla no pertenecían a la familia de los Sosa, sí que vivieron allí tres años y algún trato tendrían con los de esa estirpe de la que salieron también obispos y ministros (los Díaz Caneja Sosa) amén de este Don Luis Ramón Pelayo, el ilustre liberal. 

La hacienda de los Sosa, familia hidalga de abolengo, bajo el feudo del marquesado de Astorga y casa de Altamira (los Osorio) a la que servían, se fue diluyendo y fraccionando, llegando a figurar ya sólo como arrendatarios y cobradores de algunos derechos a los vecinos, antes de desaparecer de las anotaciones vecinales de Vidanes por completo, por su marcha a la ciudad.

Siguió la carrera literaria doce años, habiendo cursado los cinco últimos de estudios mayores en la Real Universidad de Valladolid. Entró en la militar en 28 de diciembre de 1797, habiendo sido admitido al servicio de S.M.: en el Cuerpo de guardias de su real persona, cuya plaza juró en 7 de enero de 1798, y sirvió hasta el fin de octubre de 1805. Pasó al de destinos políticos en el citado año de 1805, en el que le confirió S.M. la administración de la Real gracia de Excusado y Noveno del Departamento de Mansilla, en la diócesis de León, y la graduación de teniente de Caballería....

Desempeñando y viviendo de este modesto empleo de recaudador para el rey de la contribución de Excusado, o de los diezmos de la casa más rica de cada pueblo, le amaneció a Luis de Sosa la jornada del 24 de abril de 1808, en una España desconcertada y sin pulso, en plena anarquía política, en aquel mes de abril. El recién nombrado rey de España, Fernando VII, alejado de la patria con engaños y retenido en Bayona, hacia donde viajaban los reyes destronados, Carlos IV y su esposa María Luisa, reclamados por Napoleón Bonaparte.

En Madrid, apoyado por 25.000 soldados franceses, gobernaba el mariscal Murat, cuñado del emperador y árbitro militar y político del territorio español. En estas circunstancias, el Ayuntamiento de León, como protesta contra el caos y la solapada invasión francesa, convocó las fiestas de la coronación de Fernando VII, "el Deseado", y encargó al recaudador Luis de Sosa, con fama ya de literato y poeta, la proclama de convocatoria, en la que no se declaraba explícitamente la insurrección contra Napoleón, porque oficialmente todavía era amigo y aliado de España.

Tras la abdicación de Carlos IV, padre de Fernando VII, a consecuencia del motín de Aranjuez, Sosa encabezó una manifestación de adhesión a Fernando VII, portando un retrato de éste por las calles más céntricas de León, propiedad de uno de los regidores perpetuos de la ciudad, Bernardo Escobar Bernaldo de Quirós y Castro.

De hecho, la proclama leonesa del 24 de abril se comentó en toda la nación, la publicó la Gaceta de Madrid y, al enterarse Murat, mandó recoger y quemar toda la edición, y reeditar el número sin proclama. Al ocupar las tropas francesas la ciudad de León, el primer nombre que traían en sus listas era el del autor del manifiesto, para encarcelarle y, quizá, para algo peor.


Un mes después de estos sucesos contribuyó al alzamiento de la ciudad de León contra los franceses, participando activamente en la guerra hasta el mes de agosto de 1809. Fue primero nombrado comandante general de la Caballería, con la graduación de teniente coronel. En febrero de 1809 la Junta de León le nombró comandante general de la provincia y la Junta Central le concedió el grado de coronel. Durante este tiempo combatió por zonas de Castilla, Asturias y sobre todo en la provincia de León. El 29 de julio de 1809, ayudado por tropas de Juan Díaz Porlier, ocupó la ciudad de León: Sin embargo, a mediados de agosto sus tropas tuvieron que abandonarla al no contar con apoyos militares, que permaneció ocupada unas temporadas por tropas francesas y otras por españolas, hasta la retirada total de los franceses en 1813.

Fundó el primer periódico de León, "El Manifiesto de León", del que solo se publicó un número el 22 de diciembre de 1808 ya que a los pocos días se vio D. Luis de Sosa precisado a huir de la Capital en unión de los demás miembros de la Junta e internarse en las montañas por el arribo de las tropas francesas. El periódico tenía dos secciones fundamentales, noticias de la guerra y reflexiones políticas y pensaba destinar el producto de su venta, deducidos los gastos, al mantenimiento del ejército.

Publicó varios artículos en el Mercurio, además de escribir en periódicos de Cádiz y Sevilla. En este último en los números 55 y 71 colaboró con un artículo y una poesía dedicada al Real Cuerpo de los Guardias de Corps, respectivamente. Escribió un libro dedicado a la reina Isabel II, titulado Poema bucólico.

Una prueba más del amor y culto de las letras que acarició durante toda su vida, es la hermosa biblioteca que poseía en la casa  solariega de Vidanes. Aún se conserva un índice de ella, por el cual se aprecia que el número de obras de qué constaba, ascendía a 935, con miles de volúmenes. La familia del coronel cedió el archivo personal del militar, con cartas, poesías y partes de guerra, la mayoría manuscritos.

Para saber más

viernes, 6 de octubre de 2017

El I marqués de Ovieco, don Blas Fernando de Lezo y Pacheco



Inés Olarán ingresa en la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (RSBAP) como "socia de número”, impartiendo una lección sobre el hijo primogénito y, prácticamente desconocido, del insigne marino Blas de Lezo.

Doña María Inés Olaran Múgica
La Lección de Ingreso como Amiga de Número fue leída por María Inés Olaran Múgica en el salón de actos de la Sociedad Económica Matritense, ubicada en la Torre de los Lujanes de Madrid, el 5 de octubre de 2017. Un salón abarrotado por Amigos y Amigas de la Bascongada, de la Matritense y otras muchas personas que se acercaron a escuchar la lección de ingreso. El acto se desarrolló bajo la presidencia del Delegado en Corte de la RSBAP Don Iñigo López de Uralde.


La contestación al discurso de Inés Olaran Múgica fue a cargo de Doña Estíbaliz Ruiz de Azúa Martínez de Ezquerecocha, quién destacó que Inés Olaran se ha convertido en la cuarta mujer socia de número de la Bascongada, de un total de 24 socios de número.



Ruiz de Azuza destacó “la magnifica Lección de Ingreso expuesta por Olaran y su extraordinaria carrera investigadora en genealogía, nobiliaria y heráldica"

Olaran es historiadora, especializada en nobiliaria, genealogía e historia familiar, miembro de la Real Asociación de Hidalgos de España. Una de las líneas de investigación a las que se dedica desde hace bastantes años es al estudio de la familia del Teniente General de la Real Armada, el guipuzcoano don Blas de Lezo y Olabarrieta. De ahí, que su lección de ingreso llevara por tema: “El I marqués de Ovieco, don Blas Fernando de Lezo y Pacheco”, hijo primogénito y prácticamente desconocido del insigne marino.

Las Lecciones de Ingreso como Amigos de Número son los trabajos que realizan los socios supernumerarios de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País para su nombramiento en la categoría de socios de número, tanto en las Comisiones de Guipúzcoa, Álava o Vizcaya como en la Delegación en Corte (Madrid). Estos trabajos son presentados en una disertación que realiza el autor en su acto de recepción y son publicadas por la Institución. Los Amigos de Número fueron en su origen 8 por cada provincia, pero en la actualidad no existe un número cerrado de esta categoría de socios. Al principio se ingresa en la Sociedad como socio supernumerario y cuando ha pasado un periodo de tiempo razonable que suele ser de varios años, el socio puede aspirar a ingresar en la categoría de Amigo de Número, para lo que es necesaria la presentación de su Lección de Ingreso, que tratará de un tema de su especialidad.

Marqués de Ovieco
En su lección de ingreso, Inés Olaran disertó sobre la figura de Don Blas Fernando de Lezo y Pacheco, haciendo un recorrido por su vida, desde su nacimiento hasta su fallecimiento, profundizando en aspectos familiares, sociales, laborales, religiosos y culturales.

Información extraída de Cadena Ser

EL I MARQUÉS DE OVIECO 
Don Blas Fernando de Lezo y Pacheco

Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. 
Delegación en Corte
1ª ed. (05/10/2017)
224 páginas; 21x15 cm
ISBN: 9788489318144
Encuadernación: Rústica
Precio: 10 euros (IVA incluido)

martes, 3 de octubre de 2017

Origen de la actual bandera española


A lo largo de la historia desde tiempo inmemorial, los escudos de armas y las banderas fueron utilizadas como representación de mando de jefes de tribus, de dinastías reales, de monarcas y de unidades militares, por tierra y en el mar.

La bandera “rojigualda” nació como resultado de una pura necesidad práctica de la Armada Española. En 1843, durante el reinado de Isabel II, la bandera aprobada para la Marina, en 1785, por orden de Carlos III, fue oficialmente designada bandera nacional.


El nacimiento de las distintas banderas tal y como la conocemos hoy es un proceso que se inicia en la alta Edad Media y no concluye hasta finales del siglo XIX.. Su origen se encuentra en los símbolos heráldicos de las casas reales que ocupaban el trono, y su evolución discurre paralela a la conformación de los distintos estados nacionales.



La Asociación Retógenes en este vídeo cuenta la evolución de la bandera, que junto con el himno y el escudo son los símbolos más significativos que representan a España.
 

Los primeros reyes leoneses utilizaban un estandarte con un león rampante coronado, muy similar al que actualmente aparece en el escudo español. Los condes de Castilla utilizaron un castillo sobre un fondo rojo. La unión definitiva de las dos coronas en 1230, lograda por Fernando III el Santo, propició la fusión de ambos escudos.


 
El estandarte  de la Corona de Aragón ya existía en tiempos de Alfonso II (1157-1196), hijo del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, que tras casarse con Petronila protagonizó la unión de los dos territorios (Reino de Aragón y Condado de Barcelona).

Otro de los grandes reinos peninsulares de la Edad Media es el de Navarra. Su origen se remonta al siglo XII con el rey Sancho VI de Navarra. Tras una larga evolución histórica ha quedado con una corona con un blasón de color rojo sobre la que destacan los eslabones de una cadena, que nada tiene que ver con la leyenda de que Sancho VII arrebató las cadenas que defendían al  rey moro en las Navas de Tolosa.

El siguiente cambio fue el originado por la unión de las coronas de Castilla y Aragón durante el reinado de los Reyes Católicos, cuando el pendón real incorpora la señal real de Aragón, el león, el castillo del reino castellano, el águila de San Juan coronada (de la reina Isabel) y la granada que simboliza al reino de este nombre.

La Cruz de Borgoña (o aspa de San Andrés) se introduce en los pendones españoles desde Felipe I El Hermoso, y se mantiene en los distintos escudos hasta que Felipe VI la retira de su guión y escudo. Felipe el Hermoso la utilizó sobre fondo blanco y Felipe II impuso el fondo amarillo, y fue bandera de los tercios durante los siglos XVI y XVII.


En el siglo XVIII, con la llegada de la Dinastía Borbón al Trono español, hubo un cambio renovador en leyes, costumbres, vestuario, etc., y también en materia de insignias, tendiéndose a una unificación de las mismas. Así se estableció la bandera blanca propia de la dinastía Borbón, con el escudo de las armas reales, tanto en los Ejércitos como en la Armada, y que a partir de entonces portaron sus buques en la popa (la llamada «bandera larga de popa»).

En aquella época, además de España, los reinos de Nápoles, Toscana, Parma, Sicilia y Francia, todos ellos de la dinastía Borbónica, e incluso otras naciones, usaban también en sus barcos banderas blancas con sus escudos respectivos, situación quecreaba un gran problema en la mar y este radicaba en el reconocimiento mutuo de unos y otros.

Era muy difícil, sobre todo en tiempos de guerra, intentar otear la bandera del barco oponente y no distinguirlo para saber si era amigo o enemigo hasta estar lo suficientemente cerca, producía a veces enfrentamientos entre buques de la misma armada. Lo mismo sucedía cuando no había viento y la bandera quedaba pegada al asta. Por esta razón tan evidente los comandantes de los barcos que componían la flota española insistieron mucho en tratar de resolver este problema. Concienciados con esta situación, el Rey Carlos III decidió resolver el problema de una vez por todas y para ello tomó la decisión de convocar un concurso de diseño de banderas para los buques de guerra de su «Armada Naval» y demás embarcaciones españolas.

Es de destacar que al monarca se le presentaron hasta doce modelos diferentes y eligió el primero de ellos con la única condición que la faja central fuese el doble de tamaño que las rojas. El resultado de dicho concurso fue una bandera con los colores que actualmente conocemos y el escudo simplificado de los reinos de Castilla y León con la Corona Real encima. Los colores rojo y amarillo tenían ya una tradición milenaria en los escudos de los antiguos reinos hispánicos. Así lo dispuso por Real Decreto de 28 de mayo de 1785 para los buques de guerra y mercantes, ampliándose un año después a las «plazas marítimas, sus castillos y otros cualesquiera de las costas», generalizándose su uso a los «arsenales, astilleros, cuarteles, observatorios, escuelas doctrinales y en otros puntos cualesquiera que dependan de la Marina» ya por las Ordenanzas Generales de la Armada de 1793.

Bocetos presentados a Carlos III


Además de lso colores de la bandera española, Carlos III también cambió el escudo borbónico. Optó por un escudo con un león rampante a la derecha y un castillo de color dorado a la izquierda. Todo ello con una corona en la parte superior.




Posteriormente Carlos IV la convirtió también en la enseña del Ejército de Tierra. Durante la Guerra de la Independencia la bandera se popularizó entre la población.

Hubo que esperar hasta el 13 de octubre de 1843, durante el reinado de Isabel II, para que esta bandera, la rojigualda, fuese oficialmente designada bandera nacional. Esta diferencia de fechas explica, por ejemplo, algunos errores en artistas que pintaron cuadros en los que aparecen barcos con la bandera blanca cuando en realidad ya usaban la bicolor desde 1785. La bandera actual fue adoptada en 1981 por Real Decreto.


Es de destacar que los colores de la bandera de España se han mantenido desde entonces, a excepción del breve período de la II República (1931-1939) que sustituyó erróneamente la franja roja inferior por otra en color morado, en homenaje a los comuneros de Castilla; sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con el escudo de España, que ha ido cambiando según diversos momentos históricos.

Para saber más: La bandera de España

viernes, 29 de septiembre de 2017

Domingo Martínez de Irala. Conquistador, explorador y colonizador. Gobernador del Río de la Plata y del Paraguay


Considerado el "padre del Paraguay", por su papel decisivo como impulsor del proceso de mezcla de razas entre los primeros conquistadores españoles y la población guaraní.

Ocupó tres veces el cargo de gobernador interino del Río de la Plata y del Paraguay. El emperador Carlos V lo nombraría definitivamente como titular en el cargo en el año 1555, que lo ostentaría hasta su fallecimiento.

Martínez de Irala era hijo de un escribano real, el hidalgo Martín Pérez de Irala, y de María de Albisúa Toledo. Nació en la villa de Vergara (Guipúzcoa) hacia 1509, y falleció en Asunción, en el actual Paraguay en 1556. Era el primogénito de una familia de hidalgos típicamente vasco-españoles, y eran sus hermanos; Pedro, María, Gracia, Marina y Dominga. El 30 de mayo de 1529 sus padres otorgaron testamento conjunto: instituyeron mayorazgo con todos los bienes raíces a favor de su hijo Domingo de Irala «porque la memoria de su casa quedase entera y sin disminución alguna”. Posteriormente, Domingo (Chomín) vendió el mayorazgo a un pariente para sentirse libre de ataduras.

En 1534 le llamó su amigo Juan de Ayolas, burgalés de Briviesca y mayordomo de Mendoza, para integrar una gran expedición a Indias y, con éste y Juan de Salazar, acudieron a Sevilla para alistarse en la armada de don Pedro de Mendoza, primer adelantado del Río de la Plata. Llegó en la expedición más de mil quinientas personas embarcadas en trece navíos participaron de una aventura– del primer adelantado, que partió el 24 de agosto de1535 desde Sanlucar de Barrameda y llegaron al Rio de la Plata en febrero de 1536, que llevó a cabo la primera fundación de Buenos Aires. En febrero de 1537 pasó con Ayolas al puerto de la Candelaria, en Paraguay, y participó en la fundación del puerto y la ciudad de Asunción (el 15 de agosto de 1537 por el capitán Juan de Salazar y Espinosa).

Ciudad de Buenos Aires (1536)
Poco después, exploró junto a Juan de Ayolas los ríos Paraná y Paraguay y fundó la ciudad de Candelaria, de la que fue nombrado lugarteniente. Irala asumió la gobernación interina de Paraguay y del Río de la Plata en 1539 después de haber establecido sus derechos al cargo según el mandato dejado por Juan de Ayolas. Tras la muerte de Ayolas en una expedición a la región de los Charcas, partió hacia Asunción, donde constituyó en 1541 el primer ayuntamiento de la ciudad y, desde entonces, se concentró el proceso colonizador

En el año 1542 había llegado Álvar Núñez Cabeza de Vaca, segundo adelantado y gobernador del Río de la Plata, que organiza una expedición a El Chaco, en busca de la sierra de la Plata, poniendo al frente a Irala, que partió desde Asunción, con 400 españoles y 1.000 indios amigos, y fundó la ciudad de los Reyes en 1543 y llegó hasta el Alto Perú. Durante la misma, Martínez de Irala conspiró contra el adelantado en varias ocasiones, hasta que en 1544 consiguió enviarlo prisionero a España y quedar como teniente de gobernador.

Asi pues, tras la breve gestión del segundo adelantado, Álvar Núñez Cabeza de Vaca (que fue depuesto por los conquistadores y enviado preso a España), donde fue juzgado y sentenciado, privado de oficio y desterrado a Orán, aunque más tarde sería liberado, Irala volvió a ser nombrado gobernador*.

Alvar Núñez Cabeza de Vaca en Comentarios (1555) describe a Domingo de Irala como traidor y causante con su falta de disciplina de la muerte de Juan de Ayolas y su gente, en el capítulo IV. En varias ocasiones añade la aposición "vizcaíno" al nombre de Irala, que, pese a la ambigüedad del término en la época, en numerosas ocasiones en la literatura colonial viene a significar "traidor". Sin embargo, como se demostró posteriormente en los juicios llevados a cabo por el Consejo de Indias, fue Cabeza de Vaca el culpable de la mayor parte de los atropellos cometidos contra indígenas y españoles. Por esa razón, se le devolvió a Irala la gobernación de esas tierra
Así pues, cuando Cabeza de Vaca regresa a España, desde 1544 y hasta 1548,  Irala se hizo cargo del gobierno e inició una nueva expedición al Alto Perú, aunque ésta no pudo seguir adelante porque el presidente de la Audiencia, Pedro de La Gasca, reconoció el derecho de exploración a los españoles de Lima y, por otra parte, en Asunción los leales, partidarios de Cabeza de Vaca, habían decapitado al gobernador Gonzalo de Mendoza. Irala volvió a ser nombrado gobernador interino en marzo de 1549 y hasta 1555, en que fue confirmado en el cargo*.

Aprovechó ese segundo mandato para organizar expediciones a diversos puntos de los nuevos territorios, ampliando las fronteras conocidas. En 1547 organizó una expedición formada por 280 españoles y 3.000 indios amigos cuyo objetivo era la sierra de la Plata y el país de las Amazonas. Llegó a los confines del Chaco y allí se enteró de que la famosa sierra de la Plata (el Potosí) había sido ya ocupada por otros españoles, los hombres de Francisco Pizarro. La carrera hacia las más ricas minas de plata del mundo había sido ganada por los conquistadores de la costa del Pacífico. En 1549 regresó a Asunción y hubo que hacer frente a varias rebeliones.


*Sería confirmado por Real cédula portada por el obispo Pedro Fernández de la Torre en 1555, la cual por mandato del emperador Carlos V ocuparía como titular en el cargo de gobernador-propietario del Río de la Plata y del Paraguay, después de haber fracasado la Corona en todos sus intentos de enviar a un adelantado para ocupar el cargo vacante, ya que Juan de Sanabria había fallecido en la península y su hijo heredero Diego de Sanabria no logró llegar a destino, aunque sí pudiera hacerlo su madrastra Mencia Calderón que traía a la primeras mujeres hidalgas al Nuevo Mundo para iniciar una aristocracia colonial americana.

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 Martínez de Irala destacó por su habilidad política, que le permitió salir airoso de las coyunturas más difíciles. Así, demostró mucha inteligencia en el trato con la población guaraní, particularmente con los carios, con los cuales estableció un "pacto de sangre" que permitió, en pocos años, el surgimiento de una numerosa prole mestiza, los "mancebos de la tierra", tronco inicial de la nación y verdaderos colonizadores del Río de la Plata. El propio Irala contrajo matrimonio con siete jóvenes indias, hijas de caciques principales. De sus diversas esposas indígenas tuvo numerosos hijos, entre ellos Úrsula, la madre del célebre cronista Ruy Díaz de Guzmán, autor de primera historia en prosa del Paraguay y el Río de la Plata. Estableció numerosas encomiendas y reparto de tierras entre los indios.

Falleció en Asunción el 3 de octubre de 1556 como consecuencia de una enfermedad contraída en Itá, donde trabajaba en la construcción de un templo.


martes, 26 de septiembre de 2017

Cuando llegó un día el marqués de Huidobro... o la historia de Volkswagen



Authi fue el constructor bajo licencia de BMC (British Motor Corporation) de los Morris , los MG y los Mini, esto se llevó a cabo gracias a la empresa Nueva Montaña Quijano la cual comenzó fabricando motores para Fasa Renault , pero en 1966 su Presidente, el Marques de Huidobro, hacia su sueño realidad , BMC únicamente aportaba el diseño y la tecnología, mientras el capital era español así como sus instalaciones. El Authi se fabricaba en la zona industrial de Lanbanen (Navarra).

Hasta la llegada del Seat 124 el Morris 1100 superaba a sus rivales como el Renault 8 o el Simca 1000 tanto en diseño como en modernidad, pero superaba en precio a sus rivales.

Hace algunos años, en el Diario de Navarra, apareció un artículo a propósito del 50º aniversario del PPI (Programa de Promoción Industrial) que transformó Navarra en los años '60, pasando de ser una sociedad agrícola a otra eminentemente industrial. Javier Gortari, que formó parte del equipo que puso en marcha ese plan, recuerda aquellos años.

Joaquín Gortari se alegra de tener la oportunidad de volver a contar cómo llegó a Navarra Authi (Automóviles de Turismo Hispano Ingleses), fabricante de los 'minis' y germen de lo que hoy es Volkswagen. "Porque muchos no saben que, como otras empresas, VW es hijo del PPI. Por eso me alegra que no se olvide", dice. "Es la joya de la corona", añade, algo que la historia se ha encargado de demostrar.

El coche más grande por dentro que por fuera
Todo comenzó cuando el marqués vallisoletano Eduardo Ruiz de Huidobro* se presentó un día en la dirección de industria de la Diputación. Era presidente de la firma cántabra Nueva Montaña Quijano, además de consejero del Banco de Santander. Nueva Montaña fabricaba motores para Renault hasta que un día esta empresa empezó a asumir la propia producción. Fue entonces cuando Nueva Montaña se quedó sin cliente.

*Eduardo Ruíz de Huidobro y Alzurena. III Marqués de Huidobro (Carta de sucesión 23 de Abril de 1954) Nació en Valladolid el 2 de mayo de 1903; y falleció en Santander el 25 de marzo de 1979


Huidobro, Marqués de [Es1872]
Felipe Ruiz de Huidobro y Huidobro-Torres [etc], 1. Marqués de Huidobro [Es1872].
├─Manuel Ruiz de Huidobro y García de los Ríos, 2. Marqués de Huidobro [Es1872].
└─Ángel Ruiz de Huidobro y García de los Ríos.
  ├─Eduardo Ruiz de Huidobro y Alzurena, 3. Marqués de Huidobro [Es1872, rehab1953m/1954c].
  └─Juan Ruiz de Huidobro Alzurena.
    └─Victor Ruiz de Huidobro y Lobo, Marqués de Huidobro [Es1872, succ1982mc], b1932.

Pero el marqués de Huidobro quería seguir en el sector del automóvil y montar una fábrica de ensamblaje. Empezó a buscar un emplazamiento y, después de varios estudios, vio que el lugar con más consumo y proveedores de automóvil se centraba entre Zaragoza y Vitoria. Pensó, entonces, que entre ambos sitios Pamplona podía ser el lugar idóneo, según relata con precisión Gortari. "El marqués ya sabía quién iba a ser el director de la fábrica: José Mir", añade.


"Marqués, ¡qué más queremos!", le contestaron desde la Diputación cuando acudió a preguntar las posibilidades para su proyecto. "¡Adelante!", añadieron. Después de reuniones y reuniones se formalizó el contrato con los pequeños propietarios que iban a vender los 466.000 metros cuadrados sobre los que se levantó Authi.

Recuerda Gortari, con emoción y satisfacción, el día en que se reunieron en el ayuntamiento de Ororbia con los representantes de todos los bancos y con los vendedores, para darles su dinero. Se compró el terreno a 30 pesetas el metro cuadrado. "Fue una lluvia de millones", recuerda. Navarra les dio los terrenos gratis, además de diferentes ayudas. "Intentábamos defender a los trabajadores navarros, que las compras fueran a empresas locales", añade. "Si un año estábamos indemnizando por las cosechas que no se recogieron, al siguiente estaba saliendo ya el primer coche.

Manuel Ruiz de Huidobro
La construcción de la fábrica fue una operación vertiginosa", apunta, que fue seguida al detalle por el marqués, quien, austero como era, se levantó una pequeña caseta donde se hospedaba allí mismo mientras avanzaba la obra. El primer Authi salió de la cadena en 1966, un Morris 1.100 que fue bendecido por el Obispo de la diócesis. Posiblemente en la decisión final del marqués influyera descubrir que su hermano Manuel Ruiz deHuidobro y Alzurena, que había muerto en la División Azul en Rusia, lo hizo en manos de Miguel Javier Urmeneta. Sólo sabía que lo hizo en brazos de un navarro. Cuando llegó a Pamplona descubrió a quién correspondían, relata Gortari.

Authi sufrió un incendio en 1974y en 1975 presentó la quiebra para posteriormente ser adquirida por Seat. "Authi fracasó por falta de capital. Seat la adquirió porque era la fábrica más moderna de ensamblaje de coches y mejor montada", añade. Cuando Volkswagen compra parte de Seat decide que la navarra sea una fábrica propia, separándola de Seat de Barcelona, precisamente porque estaba muy bien dotada.

Para saber más:  La fábrica que hace 50 años pudo cambiar la historia de la región

viernes, 22 de septiembre de 2017

Alonso Fernández de Lugo. Conquistador de las Canarias


Participó en la conquista de Gran Canaria (1478) y capitaneó las de La Palma (1492) y Tenerife (1495), de las que sería gobernador hasta su muerte. Fue nombrado por los Reyes Católicos capitán general de Berbería y Primer Adelantado Mayor de las islas Canarias. Se estableció en San Cristóbal de La Laguna, conocida popularmente como la Ciudad de los Adelantados.

Alonso Fernández de Lugo y de las Casas nació en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) hacia 1456, durante el reinado del rey de Castilla Enrique IV, y falleció en La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, en mayo de 1525, en cuya catedral reposan sus restos. Era hijo segundo de Pedro Fernández de Lugo, hidalgo y comerciante de ascendencia gallega, y de Inés de las Casas.

Armas de los Lugo
Hacia 1475 se casa con su primera esposa, Violante de Valdés y de Gallinato (otros dicen que Calatina Xuárez de Galllinato), con la que tiene a sus hijos Fernando, Pedro y Beatriz. Violante fallece en 1490 y unos años más tarde, en 1498. Alonso de Lugo contrae segundas nupcias con Beatriz de Bobadilla, señora de La Gomera. También enviuda Lugo de doña Beatriz, no quedando descendencia de su unión. Por último, Lugo se casa por tercera vez en 1514 con Juana de Massiéres, dama de la corte de Germana de Foix, de quien tiene dos hijas: Luisa y Constanza.

Junto al capitán Juan Rejón, el obispo de Rubicón Juan de Frías, y el deán Juan Bermúdez, intervino, como caballero, en 1478 en la toma de Gran Canaria y en la derrota de Doramas y otros jefes guanches. Por orden de Pedro de Vera le fue encomendado el mando del castillo de Agaete, desde el cual saldría la expedición que en 1482 prendió al jefe indígena Tenesor Semidan en Gaidar.

Sello conmemorativo
Concluida la conquista de Gran Canaria, Alonso Fernández de Lugo regresó a la Península Ibérica y solicitó a los Reyes Católicos el permiso para intentar la toma de las islas de Tenerife y La Palma. En respuesta a sus demandas, los monarcas confirmaron las concesiones que Pedro de Vera le había otorgado, le nombraron gobernador de Las Palmas y le concedieron el quinto de los cautivos y botín, la mitad de los quintos de Berbería y Santa Cruz de Tenerife, y la suma de 700.000 maravedíes si la conquista era efectuada en el transcurso de un año.

Para sufragar los gastos de la campaña, Fernández de Lugo entró en sociedad mercantil con los banqueros italianos afincados en Sevilla Juanoto Berardi y Francisco Ribarol, a quienes ofreció compartir gastos y beneficios en tres partes iguales, ofrecimiento que no cumpliría a la hora de repartir las ganancias. El contingente militar que consiguió reunir constaba de novecientos hombres, que habían sido reclutados en Sevilla y Gran Canaria.

El 29 de septiembre 1492, la expedición de Alonso Fernández de Lugo desembarcó en La Palma; y en los primeros poblados indígenas que encontraron apenas hubo resistencia, pues estos lugares habían sido convertidos al cristianismo y sometidos a los Reyes Católicos previamente, gracias a las gestiones efectuadas por la indígena Francisca de Gazmira. A pesar de la resistencia ofrecida por el resto de los poblados guanches, en abril de 1493 sólo permanecía insumiso el jefe Tanausú del bando  Aceró. Tras varios intentos infructuosos de penetrar en la Caldera de Taburiente donde se habían hecho fuertes los palmeros, el 3 de mayo de 1493 Fernández de Lugo logra apresar a Tanausú (éste se suicida por inanición cuando era llevado prisionero a la Península, para no ser esclavizado), con lo que se da por concluida la conquista de la isla. Así, finalizada la conquista de La Palma, Fernández de Lugo dejó como administrador de los repartos a su sobrino

Culminada la incorporación de La Palma a la Corona de Castilla, Fernández de Lugo parte de nuevo hacia la Corte para capitular la conquista de Tenerife. Los Reyes le conceden los derechos en diciembre de 1493 y Fernández de Lugo, agradecido por los privilegios otorgados, renuncia a los 700.000 maravedíes que los monarcas le debían por la conquista de La Palma, lo que provoca las quejas de sus socios de la empresa palmera.

El 30 de abril de 1494, al mando más de mil infantes y 125 jinetes, partió de Gran Canaria hacia la isla de Tenerife; desembarcó en la rada de Añaza, donde fundó Santa Cruz de Tenerife. Cerca de este poblado, en el mes de mayo, Bencomo, jefe de Taoro, y los jefes de Anaga y Tacoronte se enfrentaron a los españoles; sin embargo, el indígena Añaterve de Güímar se alió con los conquistadores. Lugo y sus hombres fueron sorprendidos por Bencomo en el barranco de Acentejo (primera batalla de Acentejo), donde fueron derrotados, sufriendo un gran masacre y hubieron de retirarse a Gran Canaria.

Batalla de Acentejo
Desde aquí, y con la ayuda del duque de Medina-Sidonia, Juan de Guzmán, quien reclutó a unos seiscientos veteranos de la Guerra de Granada, Fernández de Lugo volvió de nuevo a Santa Cruz de Tenerife. Desembarcó en noviembre de 1495 y a mediados de ese mismo mes derrotó a Bencomo en La Laguna y al mencey de Tacoronte (batalla de Aguere) y a su hijo y sucesor Bentor (que se suicida, siguiendo el ritual guanche) junto con sus aliados, un mes mas tarde, en lo que se conoce como la Victoria de Acentejo. Regresó entonces a Santa Cruz de Tenerife, desde donde reemprendió las escaramuzas para acabar con los últimos focos rebeldes, y en julio de 1496 sometió definitivamente a los menceyes, firmando la "Paz de los Realejos"con lo que se dió por finalizada la conquista del archipiélago.

Inicio de la conquista de Tenerife

En 1496 los Reyes Católicos, en reconocimiento a sus conquistas, nombraron a Fernández de Lugo gobernador de Santa Cruz de Tenerife y La Palma. En 1500, habiendo recibido la orden de construir tres fortalezas en las costas africanas, fue derrotado en San Miguel de Saca. Regresó a España y combatió contra las tropas francesas en el Rosellón. En 1503 le fue concedido el título de adelantado (oficial de la Corona de Castilla que tenía competencias judiciales y gubernamentales sobre un territorio determinado) de las Canarias y de capitán general de la costa de África del cabo de Guer al Bojador. A su muerte fue sucedido en sus cargos por su hijo Pedro Fernández de Lugo, reinando Carlos V

Los menceyes de rinden ante Fernández de Lugo tras la victoria de Acentejo
Alonso Fernández de Lugo fallece el 20 de mayo de 1525 en su casa de San Cristóbal de La Laguna, considerando algunos que fue envenenado por sus hijos para poder heredar el título de Adelantado.

Nota: Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, fueron los propulsores de la segunda parte de la Conquista de las Islas Canarias, iniciada por Juan de Bethencourt

 

















En 1477, los Reyes Católicos, vistos los informes oportunos y considerando el peligro que suponía para Canarias la amenaza portuguesa, negocian con Diego de Herrera la cesión del derecho de conquista sobre las tres islas aún por conquistar: Gran Canaria, La Palma, y Tenerife. A cambio, los Herrera-Peraza recibirán una suma de dinero y la investidura del título de Conde de La Gomera para sus descendientes. También influyeron en la decisión real las quejas recibidas en la Corte de los vecinos lanzaroteños por los malos tratos a que se veían sometidos por los señores de la isla. A partir de este momento la conquista de las Canarias tomará un carácter distinto a la etapa anterior.


Para saber más: Genealogía del Capitán D. Alonso Fernández de Lugo y de la Casas Conquistador de Sta. Cruz de Tenerife y Adelantado Mayor de las Islas Canarias

Cuenta el estudioso e historiador Núñez de la Peña:

«Conseguida esta merced por Don. Alonso Fernández de Lugo, habló a algunos caballeros poderosos de España si querían ayudarle en la conquista, que partiría con ellos de las presas de ganado y cautivos que se hiciese y entrarían en parte según el caudal con que cada uno entrase»

De esta forma, con promesas de regalar tierras y saqueo, conseguiría formar un gran ejercito que saldría desde Cádiz para invadir y conquistar las islas de Tamarán (actual Gran Canaria), Benahoare (actual La Palma) y Achinech (actual Tenerife), para anexionarlas a la corona de Castilla.