viernes, 18 de agosto de 2017

Francisco Ramírez de Madrid. "El artillero" de los Reyes Católicos


Militar, secretario y consejero de los Reyes Católicos y capitán general de la Artillería, que obtuvo repetidas victorias durante la Guerra de Granada. 

Sus esfuerzos se centraron en la consecución de una política armamentista capaz de convertir a Castilla en una potencia en el campo de la artillería y, en consecuencia, conseguir de una manera sorprendentemente efectiva la rendición de todas las plazas del último bastión musulmán hispánico

Francisco Ramírez (de Oreña, o de Madrid), apodado el Artillero, nació en torno a 1445. Sus padres fueron Juan Ramírez de Oreña, regidor de Madrid, que cambió su gentilicio por el de esta villa, casado con su prima Catalina Ramírez de Cóbreces, hidalgos naturales de San Vicente de la Barquera en las Asturias de Santillana y que se establecieron en la corte alrededor de 1430. Ambos del mismo linaje, Ramírez, cuya importancia en Madrid se remontaba a tiempos de la Reina Doña Urraca, donde Juan Ramírez era Ricohombre y Señor de la Casa Ramírez.

 
Durante el reinado de Enrique IV fue criado del Rey, escribano de la ceca de Segovia y alcaide de la de Toledo y agraciado con algunas regalías. Al estallar la Guerra de Sucesión Castellana tomó partido por la princesa Isabel, contra su sobrina Juana. En 1476, tras una acción destacada en la Batalla de Toro* (Zamora) en la que participó con cien jinetes, fue presentado a los nuevos reyes que, gratamente impresionados, le confirmaron las mercedes de su predecesor y le nombraron secretario real. 



*Este triunfo fue decisivo para que Isabel se hiciera con el trono de Castilla frente a su sobrina Juana. La Reina le premió nombrándole alcayde de los Alcázares de Sevilla. Su participación en el sitio de Málaga —donde gracias al empleo de la artillería se consiguió adelantar la rendición de la ciudad— fue muy apreciada. Fue armado caballero y los Reyes Católicos le otorgaron el nombramiento de secretario del Consejo del Rey y pagador. Su ascenso culminó con su nombramiento como regidor del Concejo de Madrid, en diciembre de 1487. En la Guerra de Granada tuvo una intervención destacada y la reina Isabel decidió casarle en segundas nupcias con Beatriz Galindo (1495). De esta manera unía a dos de sus más fieles colaboradores: Beatriz , una de sus consejeras más próximas, y Francisco Ramírez de Madrid, que la había apoyado en su lucha contra su hermano Enrique IV y —tras la muerte de éste— contra su sobrina Juana, por el trono castellano.


Desde entonces su carrera fue fulgurante y pocos años después era ascendido a capitán general de la Artillería. Al mando de esta arma se distinguió en la Guerra de Granada, desplegando una estrategia y logística que, a partir de 1484, propició una acelerada serie de victorias: las más señaladas en Álora, Cambil, Loja, Málaga, Almería, Guadix, Baza y Salobreña. Fue su lugarteniente en los cercos de Málaga y Salobreña el artillero Gonzalo de Luz.

Armas concedidas por los RR.CC. durante el sitio de Málaga.
Como orla, lleva un cordón de San Francisco
En la campaña de Granada "el Artillero" desarrolló intensas actividades, tanto logísticas como tácticas. Organizó la reunión y el desplazamiento de los peones (carpinteros, carreteros, pedreros), acémilas, carretas, auxiliares y piezas de artillería, estudió el terreno, fijó el emplazamiento de la artillería en los distintos asedios y dirigió los bombardeos.



Francisco tomó parte en la conquista de los castillos gemelos de Cambil y Alhabar, en la defensa de Salobreña y en la rendición de Málaga. El rey Fernando armó caballero a don Francisco en la misma torre que acababa de tomar y cuyo control resultó decisivo para conquistar Málaga. Incluso el Vaticano la concedió mercedes, como la concesión de indulgencias por participar en la guerra contra el infiel y la autorización para usar un altar portatil durante la celebración de misas en campaña.

Los Reyes Católicos le nombraron regidor de Toledo, alcaide del alcázar de Sevilla, consejero real en los de Estado y Guerra, etc., y le recompensaron con largueza. Recibió en repartimiento el cortijo de Bornos en el Santo Reino de Jaén y otras heredades en el de Granada. Tras la toma de esta ciudad regresó a Madrid, donde también acumuló vastas propiedades: los terrenos comprendidos entre el paseo del Prado y el de las Delicias, así como las dos riberas del arroyo de Atocha, lugar en dónde ahora está la estación de tren.
Detalle de su escudo de armas, en su sepulcro
La Latina
Había casado en 1473 con Isabel de Oviedo, natural de Madrid, de la que enviudó en diciembre de 1484 y con la que tuvo seis hijos. Y en diciembre de 1495 contrajo nuevo matrimonio con la escritora y humanista Beatriz Galindo, "la Latina", doncella hidalga de gran talento, saber y virtud, unos veinte años más joven que él, de hidalga familia salmantina venida a menos y que había sido educada para monja. Por su fama de gramática había sido llamada a la corte como preceptora de Isabel la Católica, quien le tomó gran afecto y la nombró su camarera mayor. Fue la reina quien concertó el casamiento y mandó en dote a Beatriz 500.000 maravedís. De este matrimonio nacieron dos hijos: Fernán y Nuflo, progenitores, respectivamente, de la línea de los condes de Bornos y de los (marqueses) duques de Rivas. Tuvieron su residencia en el actual Palacio de Viana de Madrid.

Beatriz Galindo fundó y dotó dos conventos (o monasterios) bajo la advocación de la Concepción, uno de franciscanas y otro de jerónimas. además, junto a su marido, de un hospital situado en la calle de Toledo. Para este último convento, erigido en 1509 y al que se retiró durante los últimos años de su vida, elaboró unas Constituciones. Murió a los 69 años de edad. No se han conservado obras escritas de Beatriz Galindo, aunque se le atribuyen poemas en latín y comentarios a la obra de autores griegos y latinos, en especial de Aristóteles. El barrio de la Latina de Madrid, le debe su nombre a ella, ya que fue en esa zona donde se desenvolvió su mayor actividad.

Detalle de la portada del Hospital de la Latina

Detalle del Cenotafio renacentista en el Museo de San Isidro.

Francisco murió en Sierra Bermeja, el 18 de marzo de 1501, cuando sofocaba una insurrección de mudéjares de la Serranía de Ronda en Málaga, al no respetar los castellanos las capitulaciones pactadas con los mudéjares granadinos.




jueves, 10 de agosto de 2017

Cocentaina. Fiestas de Moros y Cristianos

Cocentaina* (Alicante), capital de la comarca del Comtat, celebra sus Fiestas de Moros y Cristianos, en Honor a San Hipólito Mártir, el segundo fin de semana de agosto.

Estas fiestas se remontan a más de doscientos cincuenta años, y conmemoran la batalla llevada a cabo entre las tropas musulmanas y cristianas, en 1304, por la conquista de la villa y la hegemonía en la comarca del Comtat.


Los actos en Honor a San Hipólito se remontan a principios del siglo XVII, después de la elección del Patrón el 7 de mayo del 1600. Lo que en principio era una festividad puramente religiosa, fue convirtiéndose en una celebración con otros actos, que acercan paulatinamente este evento al que conocemos actualmente por Fiestas de Moros y Cristianos.

Ya a principios del siglo XVIII era el Ayuntamiento quien costeaba los actos a celebrar en honor a San Hipólito, como está escrito en el Libro de clavado del 1711,
donde dice "mujer en descarrech que paga al clero de Santa. María de la propia villa 
53 libres para la fiesta de San Hipólito".

Castillo de Cocentaina
Esta celebración de Moros y Cristianos viene celebrándose con certeza desde mitad del siglo XVIII, designándose desde 1766 cada año un Alférez y un Capitán. Al mismo tiempo, en el año 1734 se hace referencia, en el libro de Claver del Archivo Municipal de Cocentaina, de una Compañía de Turcos, designándose con el nombre de turcos lo que después se conocerá, genéricamente, con el nombre de moros.


Aunque los papeles más antiguos nos remontan al siglo XVIII, existen indicios documentados en el Libro de Claver del Archivo Municipal de Cocentaina que indican que en el año 1695 se celebró un Alardo en honor a la Virgen, siendo este un claro antecedente histórico de la celebración festera.

Palacio Condal
A lo largo de su historia, la fiesta contestana ha ido evolucionando. Lo que antiguamente era una celebración sencilla, con el uso de la pólvora como principal y casi único elemento (con la excepción de los años en que su uso estuvo prohibido por decreto de Carlos III), hoy es un evento más completo , donde han ido añadiéndose otros actos que han dado una identidad propia y diferenciadora de los demás pueblos.

Uno de estos actos es la Embajada del Contrabando o "Alijo", que con este nombre aparece en el programa de Fiestas del 1900, donde las filaes Maseros y Contrabandistas mantienen un jocoso diálogo, donde los segundos piden permiso a los primeros para poder entrar en la Villa. Los Maseros en un primer momento se oponen, pero al fin las dos comparsas se unen para enfrentarse a los moros. Es este un acto que se remonta, como mínimo, al año 1864.

Otro acto diferenciador es la Presentación de Armas, que se lleva a cabo el día de San Hipólito, después de la Eucaristía, y que consiste en el desfile de todas del filaes frente a los cuatro cargos: los dos Abanderados y los dos Capitanes (uno por cada bando).

Podemos citar otro acto que solo se celebra en Cocentaina, como la Embajada de los Tomates, una batalla que cada año enfrenta a las filaes Bequeteros y Caballería Ministerial o "Cavallets". Las dos comparsas luchan únicamente con tomates, teniendo el origen este acto en la no participación en el Alardo de estas dos comparsas, lo que hizo que entre ellas se organizaron su "combate particular". Posteriormente tuvieron también el derecho a ser Abanderado o Capitán (a partir del 1966), como el resto de las filaes. La condición de filaes de caballería ha condicionado, seguramente, su peculiar forma de desfilar, constituyendo un atractivo para el turista que visita el pueblo en Fiestas.

Hay que añadir a este listado de actos propios el de las Guerrillas, que consiste en el uso de arcabucería en la sierra del Castillo, al alba, iniciándose así el día del Alardo, último día de la Trilogía Festera.

La historia de las Fiestas de Moros y Cristianos de Cocentaina también está ligada a la de su música. Cocentaina es cuna de compossitors que han marcado la historia de la música festera no sólo aquí, sino en las comarcas que nos rodean. Músicos como Manuel Ferrando Gonzales (autor del pasodoble más antiguo conocido hasta ahora para las Fiestas de Moros y Cristianos: "El Moro Guerrero") y Gustavo Pascual Falcó (compositor del pasodoble "Paquito el Chocolatero") han contribuido de manera notable a engrosar la Fiesta con sus obras. La participación más antigua, conocida hasta el momento, de una agrupación musical en las Fiestas de Moros y Cristianos de Cocentaina, data del 1766.

 
Cocentaina puede presumir de ser uno de los pueblos que ha sido cuna de las Fiestas de Moros y Cristianos, conservando la tradición más antigua con la modernidad del presente, mezclando diversión con seriedad en una justa medida. Unas Fiestas declaradas de Interés Turístico que constituyen un gran activo en la oferta turística contestana.


Visitar la Villa Condal en Fiestas de Moros y Cristianos es abrir una ventana a la historia, abrir los sentidos a la música, los imaginativos diseños de Capitanes, Abanderados, escuadras especiales (tradicionalmente conocidas como escuadras "de negros" para llevar sus componentes el rostro pintado). Es sentir la frescura y emotividad de la Primera Diana, el sentimiento religioso en honor a San Hipólito o la intensidad de la arcabucería del Alardo. Y para combatir el calor, el visitante se puede refrescar con la bebida típica contestana del verano: la "mentira" (café-licor barretjat con agua-limón negro, elaborado con azúcar quemado y canela, cosas que lo hacen único).

*Cocentaina es la villa natal del redactor de este blog, razón de ser de esta entrada

martes, 1 de agosto de 2017

San Ignacio de Loyola. Fundador de la Compañía de Jesús (Jesuitas)


Su primera dedicación fueron las armas, siguiendo la tradición familiar, pero, tras resultar gravemente herido en la defensa de Pamplona contra los franceses, cambió por completo de orientación: la lectura de libros piadosos durante su convalecencia le decidió a consagrarse a la religión. Fundador de la Compañía de Jesús es su primer General durante 16 años. 

Iñigo López de Loyola nació en octubre de 1491, en el seno de una familia hidalga, en el castillo (torre) de Loyola en Azpeitia, población de Guipúzcoa, cerca de los Pirineos. Hijo de don Bertrán Ibáñez de Oñaz, señor de Oñaz y de Loyola, jefe de una de las familias más antiguas y nobles de la región y de Marina Sáenz de Licona y Balda y de Loyola. Iñigo (pues ése fue el nombre que recibió el santo en el bautismo) fue el más joven de los ocho hijos y tres hijas de la noble pareja. Entre 1537 y 1542 cambió el nombre de Íñigo por el de Ignacio, como él mismo decía, "por ser más común a las otras naciones" o "por ser más universal".



Nada cierto se sabe sobre su primera educación familiar. Su padre debió de fallecer poco después de otorgar testamento el 23 octubre 1507. Por estos años, el joven Iñigo se incorporó en Arévalo (Ávila) a la familia del contador mayor de los Reyes Católicos, Juan Velázquez de Cuéllar y allí se educó como paje de los Reyes Católicos. Tras la caída en desgracia y sucesiva muerte de Velázquez de Cuéllar en 1517, su viuda, María de Velasco, se preocupó del porvenir de Iñigo y le dio 500 escudos y dos caballos, para poder dirigirse a Navarra y servir como gentilhombre al virrey, Antonio Manrique de Lara, duque de Nájera. Allí dio muestras de hombre «ingenioso y prudente en las cosas del mundo» y de tener «grande y noble ánimo y liberal», como escribió Juan Alfonso Polanco, sobre todo en dos ocasiones: cuando ayudó a la pacificación de algunas villas de Guipúzcoa, divididas por el nombramiento de Cristóbal Vázquez de Acuña como corregidor, y cuando la villa de Nájera se sublevó contra su señor durante la rebelión de las Comunidades (1520-1522).


Escudo de Armas. López de Loyola y López de Oñaz
Armas. En las armas de Loyola -que según algunos estudiosos son parlantes, ya que derivarían de lobo y olla- el lobo, como es sabido, simboliza la ferocidad y el ardor guerrero. La caldera es símbolo de riquezas y poder y, generalmente, el distintivo de los ricohombres. Deriva del pendón y la caldera que los reyes entregaban a los Grandes como facultad de levantar y sostener a su propia mesnada.

En cuanto a la simbología parece ser que las siete bandas de gules hacen referencia a la participación de Juan Pérez de Loyola y de sus seis hermanos en la batalla de Beotíbar, en la provincia de Guipúzcoa en 1321, en la que unos pocos guipuzcoanos vencieron a las huestes gasconas y navarras que capitaneaba Ponce de Morentain. Alfonso XI, como recompensa, les concedió las siete bandas de gules.


Genealogía de Iñígo López de Loyola
Iñigo luchó, al servicio de Carlos I, contra los franceses en el norte de Castilla. Pero su breve carrera militar terminó abruptamente el 20 de mayo de 1521, cuando una bala de cañón le rompió la pierna derecha durante la lucha en defensa del castillo de Pamplona. Después de que Iñigo fue herido, la guarnición española capituló unos días más tarde. Fue llevado al castillo de su familia en Loyola y se sometió a dolorosas cirugías debido a la fractura sufrida. Durante su convalecencia, al no encontrar libros de caballería, se dedicó a leer una vida de Cristo y las vidas de los santos.

Mientras se recuperaba leyó varios libros religiosos que le llevaron a consagrarse a la vida espiritual y abandonar su vida mundana. Restablecido de su enfermedad, y con deseos de ir a Jerusalén, pasó por el  pueblo de Manresa; después de hacer confesión en el monasterio de Montserrat en 1522, se retiró a una cueva cerca de Manresa (en la provincia de Barcelona) donde vivió y rezó durante 10 meses con una gran austeridad, tras lo cual reemprendió su viaje de peregrinación a Jerusalén.

Formuló sus Ejercicios espirituales durante su retiro en Manresa, y utilizó como modelo Ejercicios para la vida espiritual (1500), del abad español García de Cisneros. La obra es en lo esencial un manual para la meditación sobre el sentido de la vida y sobre el perfeccionamiento de una forma de vivir. Las meditaciones están divididas en cuatro periodos o semanas: la primera trata de la conversión de la persona pecadora; la segunda se refiere a la adaptación de la persona convertida, al modelo de Cristo; la tercera afronta el fortalecimiento a través de la apreciación de la pasión y muerte de Cristo; y la cuarta muestra la transformación de la persona que se identifica de forma plena con el Salvador resucitado y triunfante glorificando a Dios Padre. Los Ejercicios espirituales constituyen el modelo para la mayoría de las misiones y retiros católicos.

De vuelta a España en 1524, estudió en las universidades de Barcelona, Alcalá de Henares y Salamanca. Las primeras actividades de San Ignacio de Loyola difundiendo el método de los ejercicios espirituales le hicieron sospechoso de heterodoxia (asimilado a los “alumbrados” o a los seguidores de Erasmo): en Castilla fue procesado, se le prohibió la predicación (1524) y hubo de interrumpir sus estudios.


En 1528 viaja a París, en cuya universidad estudia y se licencia en artes; al año siguiente funda una fraternidad piadosa, la que más tarde sería la Compañía de Jesús; allí conoció a San Francisco Javier. En 1537 los miembros que componen la fraternidad se dirigen a Roma, donde Loyola es ordenado sacerdote (1538) y donde obtienen el permiso oral del papa Pablo III, quien dio la confirmación oficial de la orden en 1540 con la bula "Regimini militantis ecclesiae". En Roma fundó los colegios Romano y Germánico.

La organización estructural de la Compañía de Jesús tiene mucho que ver con la militar aunque toda esa impronta está orientada al servicio de la difusión de la fe en Dios, que por aquel tiempo se encontraba ciertamente en riesgo a causa de las predicaciones de Martín Lutero. La compañía se alineó a la autoridad del Papa y fue clave en la reconquista de la fe cuando se produjo la contrarreforma católica.

Santuario de San Ignacio de Loyola
Por la bula "Mare magnum", la Compañía es declarada exenta de jurisdicción episcopal, de tributación y de tener a su cuidado la dirección espiritual de religiosas. Un año después fue elegido primer general de la orden y, además de administrar los asuntos de la Compañía, se dedicó a terminar sus Ejercicios espirituales y a escribir las Constituciones de la orden, terminadas después de su muerte en Roma el 31 de julio de 1556, que, en lo sustancial, nunca han sido modificadas.

Está enterrado en el lugar donde actualmente está la iglesia del Gesú en Roma. Fue canonizado por el papa Gregorio XV en 1622 y se le venera como patrón de los retiros. Muerto Ignacio, le sucedió como general de los jesuitas su más estrecho colaborador, el castellano Laínez.

La compañía de Jesus ha sufrido persecuciones como su expulsión de España (por el rey Carlos III),  Portugal y Francia, en el siglo XVIII. Las misiones jesuíticas en territorio guarani fueron una de las mejores evangelizaciones de America, destruidas por la ambición de portugueses y españoles.En la Alta California fueron reemplazados por los franciscanos, con Junípero Serra como su máximo exponente.

Para saber más:

viernes, 28 de julio de 2017

Historia de la Casa de Herrasti en Granada


Historia de la casa de Herrasti, Señores de Domingo Perez, primer jefe de la Casa en Granada.

Linaje hidalgo notorio, venido a la ciudad de Granada con motivo de la conquista que realizan los Reyes Católicos, alcanza muy pronto una posición relevante en la vida municipal, recibiendo por sus servicios importantes mercedes de la Corona.

Obra escrita por D. Juan Francisco de Paula Perez de Herrasti Vera Gadèa ... actual señor de dicha Casa, y de el Palacio Casa Fuerte con Tiros de Artilleria, Tercias, y Alcavalas de la Villa del Padùl. Regidor Perpetuo de las Ciudades de Guadíx y Alcalá la Real.

Su solar originario radica en la Villa de Azcoitia, en la provincia de Guipuzcoa.

 
Publicada en Granada: en la imprenta de la SS. Trinidad, año de 1750
 
Descarga de la obra, en formato PDF

Uno de los personajes más conocidos de este linaje es el general Andrés Pérez de Herrasti (Granada, 1750-Barcelona, 1818), héroe de la defensa de Ciudad Rodrigo (Salamaca) frente las tropas napoleónicas en 1810, durante la guerra de la Independencia, al que se le dedica una entrada en este blog.

martes, 25 de julio de 2017

Felipe de Neve Padilla. Fundó la ciudad de Los Ángeles (California / EE. UU.)


Toda su vida la dedicó a servir al ejército en diferentes frentes en la Península y Europa, hasta que se trasladó a América a entrenar a las milicias de la zona.

Tras demostrar su buenas dotes para la administración de bienes y su experiencia militar en la Nueva España, en 1774 alcanzó el cargo de teniente coronel de caballería y, el 18 de octubre de 1775, se convirtió en el cuarto  Gobernador de Las Californias. En el año 1781 y con 44 personas fundó Los Ángeles, la mayor ciudad de la actual California.

Su estatua en Los Ángeles
Felipe de Neve Padilla nació en Bailén (Jaén) en 1724, en el seno de una familia acomodada, supuestamente hidalga. Hijo de Doña. María Padilla y Costilla y D. Felipe de Neve Noguera Castro y Figueroa; capitán de caballería, que despertó pronto en él la vocación, y con tan sólo 20 años comenzará su carrera como cadete en el Regimiento de Infantería de Cantabria.

Padres de Felipe de Neve y su árbol genealógico
Posteriormente se convertiría en Guardia de Corps en Madrid y dos años después desde su inicio, alcanzaría el grado de Teniente en el Regimiento de Flandes, para más tarde sentar plaza en los de Milán y el Rey, llegando a alcanzar el grado de sargento mayor. También, combatió en La Guerra de los Siete Años contra Portugal Tras un largo periodo en el se curte en batallas y demuestra su destacable ímpetu y valentía, el 1 de noviembre de 1764, con 40 años, por orden de Carlos III y para la defensa de la Nueva España, desembarcará en el Puerto de Veracruz; México, con un selecto grupo de tropas veteranas y oficiales destacados, iniciando así una nueva etapa que le llevará el resto de su vida.

Así, tras y servir al ejército durante un largo periodo, Felipe de Neve, partió hacia Nueva España, dejando en Sevilla a su esposa, María Nicolasa Pereira y Soria, a la que nunca más volvería a verla, y jamás dejó descendencia reconocida.

Sus dotes de mando y administrativas le hicieron ascender rápidamente una vez instalado en América y ganarse la confianza del rey Carlos III. Cuando Felipe llegó a Monterrey (México) se encontró con una armada indisciplinada, mal vestida y con recursos inadecuados e insuficientes. Por entonces existían siete misiones en la Alta California, con una escolta militar asignada a cada una de ellas.

El 18 de octubre de 1774, el virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa lo nombraría Gobernador de Las Californias (el territorio que comprendía las actuales California (EE.UU.), Baja California y Baja California Sur (México), por su gran valía que quedó reflejada en los informes que lo tachaban “como hombre correcto y oficial completo”, hasta el punto de que el propio virrey rechazara su petición de ser relevado del cargo, al tratarse de un puesto arduo e ingrato al estar permanentemente vigilado por las órdenes eclesiásticas. Las tareas encomendadas a los españoles que se encontraban en Nueva España eran dos: velar por la evangelización de los indígenas, junto a las órdenes religiosas y el control y defensa del territorio frente a los intereses de otras potencias coloniales.

Como gobernador se dedicó a gestionar de manera eficaz los recursos disponibles, formar a los pobladores y crear nuevos pueblos; así, en 1777, firmó dos solicitudes para la fundación de dos pueblos: San José (en el río Guadalupe) y Nuestra Señora de Los Ángeles (en el río Porciúncula). Una vez establecida la primera población (29 de noviembre de 1777), con el objetivo de abastecer a los presidios de San Francisco y Monterrey, el virrey y el Comandante General, en diciembre de 1779, aprobaron su propuesta y ejecutaron la orden de crear el pueblo de Los Ángeles. También, y durante su administración, el teniente José Joaquín Moraga había construido el presidio de San Francisco, después de que Juan Bautista de Anza hubiese elegido el lugar en 1776.

Centrado en esta labor, en 1781, con la aprobación del rey Carlos III, fundó en la costa El Pueblo de Nuestra Señora de la Reina de Los Ángeles de Porciúncula, con 44 personas españolas, indígenas y mestizas. Un total de catorce familias que formarían los inicios de Los Ángeles, la que hoy en día es la segunda ciudad más poblada del país, después de Nueva York, con 4 millones de habitantes.

El plan de Neve para abastecer a la población era la plantación de nuevos cereales y establecimiento de ganados. Fernando Rivera fue el general encomendado de la difícil tarea de reclutar a los colonos y soldados. Los primeros pobladores de la ciudad fueron 14 familias, un total de 44 miembros españoles -once hombres, once mujeres y 22 niños-. El 4 de septiembre de 1781 tuvieron lugar las ceremonias de fundación, y finalmente Felipe de Neve, utilizó oficialmente el nombre de «El Pueblo de Nuestra Señora de la Reina de Los Ángeles de Porciúncula» que, con el paso de los años, se acortaría a Los Ángeles, o LA abreviadamente. El nombre de “pueblo” estaba reservado para las poblaciones blancas, a diferencia de los “presidios”, donde radicaba el poder militar, y de las “misiones”, asentamientos con población indígena en proceso de catequización. Durante su permanencia en la ciudad, tuvo varios desacuerdos con fray Junípero Serra en relación a la secularización de las misiones y la redistribución de tierra a neófitos y soldados.

En 1769 Gaspar de Portolà llegó a la zona acompañado por dos franciscanos, Junípero Serra y Juan Crespí. Al río que encontraron le dieron el nombre de El Río de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de Porciúncula. Este nombre tan extraño provenía de Santa Maria degli Angeli, la pequeña ciudad italiana donde está la Porciúncula, una iglesia donde San Francisco de Asís estuvo de religioso.

 
Su carrera política alcanzaría su máximo nivel cuando fuese puesto al frente de la Comandancia General de las Provincias Internas, ascendiendo al grado de brigadier de los Reales Ejércitos en 1783.

Felipe Neve murió el 17 de junio de 1784, a los sesenta años de edad, en Coahuila de Zaragoza, Nueva España y su desaparición sería uno de los factores que causará la crisis que rápidamente afectaría a las Provincias Internas y a los proyectos de expansión de España por el oeste americano. Sus restos mortales descansaron hasta los años ochenta del siglo XX en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Flores pero tras un acuerdo entre el alcalde de Los Ángeles y el gobernador de Chiuahua (México) se exhumaron y se trasladaron hasta LA; sin embargo, se desconoce donde se encuentran actualmente.

Los Ángeles fue una ciudad española hasta 1821, cuando México se independizó de la Corona española y California quedó bajo control de la nación mexicana recién creada. No fue hasta 1848 cuando se adhirió a Estados Unidos tras la guerra que enfrentó a ambos países. Su legado se aprecia aún hoy en el escudo de la ciudad ya que, abajo a la derecha, podemos ver en él los escudos de Castilla y León.

Para saber más

martes, 18 de julio de 2017

Nuevo director de Hidalguía: "España tiene una deuda histórica con la nobleza"


Hidalguía. La revista más antigua y de mayor prestigio en Genealogía, Nobleza y Armas renueva dirección y contenidos

 

Mario Jaramillo y Contreras ha sido nombrado nuevo director de Hidalguía, perteneciente a la Real Asociación de Hidalgos de España. Toma el relevo de Faustino Menéndez Pidal de Navascués, auténtica personalidad de referencia en estas disciplinas, que cede el testigo tras diez años dirigiendo la misma y que ocupará ahora el cargo de director emérito.

Licenciado en derecho y doctor por la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, el doctor Jaramillo realizó estudios posdoctorales en la Universidad de Harvard. Ha sido profesor de varias universidades en Colombia, España y Estados Unidos y autor de una decena de libros en Ciencias Sociales e Historia.

Jaramillo es un auténtico valedor de lo que significa la hidalguía y, por extensión, de la nobleza. Desde su cargo de Fiscal de la Real Asociación de Hidalgos de España vive por y para la defensa de los valores que ha venido encarnando la nobleza a lo largo de los siglos. Y así lo reivindica también hoy. Jaramillo sostiene que “la nobleza ha jugado un papel fundamental en el nacimiento y progreso de España”, mientras reconoce “un cierto maltrato en la actualidad hacia ella desde plataformas o personas que desconocen o no quieren reconocer sus méritos, ayer y hoy”.

El historiador mantiene que España tiene una deuda histórica con la nobleza. “Nuestro país no sería hoy lo que es –afirma- sin el papel que ha jugado la nobleza desde el mismo momento del nacimiento como nación. Nobles de título y de sangre protagonizaron la gran hazaña de la Reconquista, permitiendo que España se consolidara después como primera potencia europea”. Y, precisamente, a recordar e investigar sobre lo que ha supuesto el papel de la nobleza a lo largo de los siglos, “dedicamos todos los esfuerzos en la revista Hidalguía”.

Nueva etapa 

Consejo de Redacción: Carlos José Galbán Malagón; Ernesto Fernández-Xesta y Vázquez; Fernando García-Mercadal y García-Loygorri; José Miguel de Mayoralgo y Lodo, Conde de los Acebedos, y Manuel Pardo de Vera y Díaz, todos ellos reconocidos en disciplinas relacionadas con la historia y el derecho.

Consejo Asesor: Javier Alvarado Planas; Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera; Francisco de Cadenas y Allende, Conde de Gaviria; Luis de la Guardia y López; Eduardo Pardo de Guevara y Valdés; María Joao Rodrigues de Araújo, y Eugenio Ull i Pont.

Nuevas caras y nuevos planteamientos. El doctor Jaramillo afirma que ha llegado el momento de investigar en torno a la heráldica, la genealogía o la nobiliaria “también desde otros enfoques, respetando los tradicionales, por supuesto. Me refiero a que, además de historiadores o profesionales del derecho aporten sus puntos de vista expertos en arqueología, medicina o artes liberales, por poner un ejemplo. De la misma manera –puntualiza- si expertos en música o diseñadores de moda vuelven hoy su vista a siglos pasados, donde actuaba la nobleza como aristocracia, queremos estudiar a qué se debe este fenómeno”.

La nueva revista también recogerá a partir de ahora artículos que tengan plena actualidad. En el último número publicado, por ejemplo, el joven historiador David Huidobro analiza, con ocasión  del "Brexit", la figura del último gobernador español de Gibraltar, y en el próximo se mostrará, en un artículo de José Manuel Huidobro (administradorr de este blog), como una gran parte de los fabricantes de vehículos diseñaron los emblemas de sus “marcas” inspirándose en la heráldica tradicional.

La revista es cuatrimestral y sus casi 300 páginas vienen recordando el papel y la importancia de la nobleza a lo largo de los siglos, un legado histórico que el equipo de la revista Hidalguía preserva con orgullo y pasión. Fuente: EFE (6/07/2017)

viernes, 14 de julio de 2017

Pablo de Olavide, Superintendente de las Nuevas Poblaciones de Andalucía y reformador de la Universidad de Sevilla



Su actuación más sobresaliente la realizó al frente de la colonización de Sierra Morena, proyecto del que fue su máximo impulsor y valedor, pese a las grandes dificultades, de todo tipo, que tuvo que sortear. En el año 1771, había logrado fundar más de cuarenta nuevos núcleos de población y colonizar una gran extensión de tierras baldías. 

Víctima del absolutismo, fue procesado y condenado por la Inquisición en 1778 (el autillo, un auto de fe a puerta cerrada), pero logró evadirse exiliándose en Francia.

Pablo de Olavide y Jáuregui nació el 25 de enero de 1725 en Lima, la capital del Perú, siendo el primogénito de la familia del hidalgo navarro Martín de Olavide y Albizu -contador mayor del Tribunal de Cuentas de Lima- y María Ana de Jáuregui, criolla, hija del capitán sevillano Antonio de Jáuregui, avencidado en Lima, que había casado con una joven limeña, María Josefa. Pablo tuvo dos hermanas: Micaela y Josefa y fue bautizado en la iglesia del Sagrario el 7 de mayo con el nombre de Pablo Antonio José, siendo apadrinado por su tío materno Domingo, que habría de jugar un papel importante en su vida.

Antes de cumplir los diez años estaba estudiando en el Real Colegio de San Martin, de Lima, dirigido por los jesuitas, y a los quince años se graduó como Licenciado y Doctor en Teología por la Universidad de San Marcos, en la que dos años más tarde  era catedrático, por oposición, en la Facultad de Teología.

A este meteórico ascenso en la carrera universitaria hay que añadir su participación en la vida jurídica del país, pues fue recibido como abogado en la Real Audiencia de Lima en 1741, de la que llegó a ser nombrado Oidor en 1745, tras unas oposiciones y después de haber jurado el cargo de asesor del Tribunal del Consulado.

Pero su rápida ascensión se vio de repente truncada por su actuación algo más que dudosa tras el terremoto que asoló Lima, en octubre de 1746, en el que falleció su padre. Olavide fue acusado de ocultación de la herencia paterna y de malversación, lo que provocó su caída en desgracia dentro de la administración colonial. Pablo de Olavide marchó hacia España, en 1750, para justificar su conducta ante las autoridades del Consejo de Indias. En el año 1754 fue encarcelado y se confiscaron todos sus bienes, pero poco después pudo conseguir la libertad bajo fianza.

Una vez libre de todo cargo, se casó con Isabel de los Ríos, rica viuda que le donó toda su fortuna. Gracias a este matrimonio, al parecer de conveniencia, empezó a recuperar su deteriorada posición social y saldar sus cuentas con la justicia, mediante el pago de una multa y una breve inhabilitación para desempeñar cargos públicos. En el año 1756 fue nombrado Caballero de la Orden de Santiago, mediante el pago de altas tasas.

Entre los años 1757 y 1765 realizó tres largos viajes por Francia e Italia, que le dieron la oportunidad de conocer a las figuras más importantes de la Ilustración europea. En Madrid, su casa fue uno de los centros de reunión de la elite ilustrada y supo aprovecharse de los influyentes personajes que iba conociendo en la Corte, gracias a los cuales pudo reanudar su truncada carrera en la administración. En 1776 fue nombrado director de los Reales Hospicios de San Fernando y de Madrid, y en el año 1767 fue designado síndico personero del Ayuntamiento de Madrid.

Olavide siempre apoyó y defendió la política reformista llevada a cabo por Campomanes y el conde de Aranda, el cual lo tomaría bajo su protección directa, ofreciéndole, en 1767, el cargo de superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, para dirigir la realización del mayor proyecto de colonización agraria llevado a cabo en el reinado de Carlos III. Para reforzar sus atribuciones y mejorar el control sobre el proyecto, también fue nombrado asistente corregidor de Sevilla e intendente del ejército de Andalucía.



Fundación de La Carolina. Reparto de tierras por Carlos III


Nuevas poblaciones de Andalucía y de Sierra Morena
Durante este periodo y hasta el año 1775, Olavide elaboró dos de los proyectos más representativos e importantes del reformismo ilustrado: el Plan de Estudios para la Universidad de Sevilla, del año 1767, y el Informe sobre la Ley Agraria, del año 1768. La actuación de Pablo de Olavide en Sevilla se extendió hacia ámbitos y esferas muy diversas: el saneamiento de la hacienda municipal y la mejora del abastecimiento de la población; la reforma y secularización de la asistencia social; las obras públicas y el urbanismo; la animación cultural, etc.

La actividad reformista y modernizadora que desplegó Pablo de Olavide suscitó pronto la oposición de los poderosos sectores reaccionarios y conservadores de la Corte, los cuales trataron de provocar su caída en desgracia mediante campañas difamatorias de todo tipo y denuncias ante el Santo Oficio. El inquisidor general solicitó y obtuvo de Carlos III el procesamiento de Olavide, a finales del año 1775, que intentó defenderse de las falsas acusaciones que se vertieron contra él, pero no logró salvar su persona, y en 1776 se decretó su encarcelamiento y la confiscación cautelar de todos sus bienes. Olavide pasó dos largos años preso por la Inquisición, hasta el año 1778, cuando fue procesado y se hizo pública su sentencia por la que fue condenado a ocho años de reclusión en un monasterio. Durante su reclusión, en uno de los traslados, Olavide aprovechó su proximidad con la frontera francesa para huir al país vecino.

En París, Olavide llevó una vida cómoda, recuperando sus antiguas relaciones sociales, pero ya alejado de la política activa. El estallido de la Revolución Francesa fue bien recibido por el ilustrado español, pero debido a la creciente radicalización del proceso, Olavide optó por marcharse de la capital francesa e instalarse en el campo, en el castillo de Menug-sur-Loire. En abril del año 1794 fue detenido acusado de extranjero sospechoso de colaborar con la aristocracia (en Francia vivió bajo el seudónimo de conde de Pilos), motivo por el que pasó nueve meses en prisión hasta que, con la caída del régimen de terror impuesto por los jacobinos, fue liberado.

Las angustias y privaciones que pasó en el presidio le causaron una profunda impresión en el ánimo, que le supuso una vuelta a las prácticas religiosas con un fervor renovado. Fruto de su nuevo estado religioso, publicó en 1797, en la ciudad de Valencia y de forma anónima, el libro El Evangelio en triunfo. La obra alcanzó un éxito fulgurante, lo que sirvió para facilitar su regreso a España, a la vez que se le rehabilitaba públicamente y se le concedía una pensión vitalicia de 90.000 reales.

Así, en el año 1798 volvió a España, consiguiendo que se le anulase la sentencia inquisitorial, marchando a vivir a Baeza (Jaén), completamente al margen de la política y de la vida social, donde murió en febrero de 1803.

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martes, 11 de julio de 2017

Diego de Monsalve, Capitán al servicio del emperador Carlos V


Uno de los personajes más famosos del linaje Monsalve fue el capitán don Diego de Monsalve (natural de Zamora). Caballero de la Orden de Calatrava, conquistador de la ciudad de Coron, en Grecia, llamado por su esfuerzo bélico el Capitán Monsalve, muy estimado del emperador Carlos V.

Este linaje es muy noble y antiguo en España, y estuvo en el apogeo de su gloria desde fines del siglo XIV hasta fines del siglo XVI. Entonces florecieron Pedro Díaz de Monsalve, comendador de Carrizos en la Orden de Santiago; Luis de Monsalve, veinticuatro de Sevilla; Rodrigo de Monsalve veinticuatro de Ubeda; Don Enrique de Castilla, una vez alcanzado el trono como Enrique IV, por una cédula despachada en Fuensalida (1449) designó Regidor de la ciudad de Ubeda, a don Luis de Monsalve, que emparentó posteriormente con la casa de los Duques de Alburquerque.

También destacaron Juan de Monsalve, comendador de las casas de Salamanca en la Orden de San Juan; Pedro Ortega de Monsalve, maestrescuela de Granada; Juan de Monsalve, maestresala y gran privado del rey Don Enrique IV; Francisco de Monsalve, dean de Sevilla, que solicitó y promovió la canonización del santo rey Don Fernando III; Francisco de Monsalve, uno de los primeros conquistadores y pobladores de las Indias Occidentales; Diego de Monsalve, caballero de la Orden de Calatrava, conquistador de la ciudad de Coron, en Grecia, llamado por su esfuerzo bélico el Capitán Monsalve, muy estimado del emperador Carlos V.

Más tarde, el rey Carlos II otorgó el título de Conde de Benagiar a don Alonso Antonio Tous de Monsalve, Alcaide Mayor perpetuo de la ciudad de Sevilla, Gentilhombre y Caballero de la Orden de Santiago. El hijo de éste, don Alonso Tous de Monsalve y Jalón, fue designado por el rey Felipe V con el Marquesado de Tous, en el año 1.711. En Andalucía, los de este linaje siempre tuvieron gran prominencia, ostentando altos cargos de gobierno como reconocimiento a su nobleza.

ARMAS: Los descendientes de este linaje, cuya casa solariega estaba en Zamora, llevaban comunmente: Escudo de sinople, una águila explayada de sable con dos cabezas, coronadas de oro, los pies también de oro, y en ellos una corona del mismo metal; bordura de azur con ocho flores de lis, de oro.

Así pues, uno de los personajes más famosos del linaje Monsalve fue el capitán don Diego de Monsalve. A su regreso de la ciudad de Corón (Grecia), en donde estaba destinado al servicio del Emperador Carlos V,  se trasladó a Zamora, retando a don Diego de Mazariegos, a causa de un resentimiento por la muerte de su padre, pero el caso fue que este desafío dividió en dos bandos a la ciudad hasta que al fin el ofensor, Mazariegos, rindió su espada al ofendido, con lo cual éste se dio por satisfecho y el duelo no llegó a celebrarse. Posteriormente este caballero ingresó en la Orden de Calatrava en 1559y fue Maestre de Campo y Gobernador de Pisa, gozando de la confianza del emperador Carlos V.

Su padre, don Francisco Monsalve, siendo afrentado en la Junta del Estado Noble de Caballeros Hijosdalgos de Zamora, en la iglesia de Santa María la Nueva, el día de Reyes de 1531, fue tanta la vergüenza que sintió que murió tres días después. Digo estuvo casado con María de Ulloa (natural de Toro), y dos de sus hijos, Álvaro y Francisco siguieron la carrera religiosa, ocupando cargos en la Catedral de Toledo, ambos sobrino-nieto del cardenal Quiroga.