martes, 31 de marzo de 2015

Ejecutoria de Hidalgía (México / 1600)

Este manuscrito de Ciudad de México es el registro del testimonio ofrecido por Sebastián Vizcaíno, en 1597-1600, para demostrar la condición de noble de su mujer, Magdalena Martínez Orejón, y del hermano de ésta, Francisco Martínez Orejón. 

Ejecutoria de hidalguía de Francisco Martínez Orejón 
en el pleito con Martín Lopez Arenchu sobre su nobleza y lo demás



Vizcaíno era un destacado comerciante de Ciudad de México y un explorador de la Baja California. Las pruebas de nobleza eran importantes para defender a su cuñado, Francisco Martínez Orejón, en una demanda que lo había llevado a la cárcel de deudores. . 

En la parte frontal, hay unidas dos hojas con miniaturas iluminadas sobre vitela, con ilustraciones enfrentadas. La primera hoja tiene dos miniaturas de media página. La ilustración superior muestra a María con el Niño Jesús, rodeados por nubes y un paisaje. La ilustración inferior muestra a Cristo hablando con un santo vestido con un hábito franciscano, en lo que parece ser el mismo paisaje. La miniatura de página completa es un retrato de cuerpo entero del patriarca de la familia Martínez, Ferrán Martínez, equipado con la armadura completa y mirando fijamente el escudo de armas familiar. La encuadernación mexicana de cuero trabajado es contemporánea del manuscrito. El texto está escrito en cursiva, en tinta negra con bordes rayados en ambos lados de la hoja de papel

viernes, 27 de marzo de 2015

Francisco de Quevedo. Poeta, dramaturgo y narrador

Francisco de Quevedo y Villegas, Caballero de la Orden de Santiago y Señor de la Torre de Juan Abad, uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española, pertenecía a una familia hidalga, de origen montañés (Cantabria), que se había integrado en el alto funcionariado y en la servidumbre de palacio. 

Su padre llegó a ser secretario de la emperatriz Doña María de Austria, y de la reina Doña Ana de Austria (cuarta esposa de Felipe II), mientras que su madre fue dama de la reina y de la infanta Isabel Clara Eugenia. Ambos contrajeron matrimonio en la primavera de 1576. 
 
Quevedo nació en Madrid el 14 de septiembre de 1580 y murió en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) el 8 de septiembre de 1645. Su padre fue Pedro Gómez de Quevedo y Villegas, natural de Bejoris en el Valle de Toranzo en la provincia de Cantabria, en donde vivía con sus hermanos Juan y Mari Sáenz, hijos todos, de Pedro Gómez de Quevedo el viejo, también de Bejoris, y de Maria Sáenz de Villegas, natural de Villasevil, en el mismo Valle de Toranzo donde igualmente los Villegas tenían sus antiguos y nobles solares. Su madre, María de Santibáñez Ceballos era natural de Madrid, pero oriunda, como el padre, de la Montaña ya que era hija de Juan Gómez de Santibáñez Ceballos, natural de San Vicente de Toranzo.
 
Francisco de Quevedo, luciendo la Cruz de Santiago
Francisco, que quedó, en su juventud, huérfano de padre y madre, debido a su ascendencia, noble pero humilde, y a la circunstancia señalada, se vio obligado a llevar una existencia sin carencias graves pero sobria y austera. En 1634 se casó con Doña Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, viuda con dos hijos, de la que se separó a los pocos meses y que lo dejó viudo en 1641.

Quevedo anduvo por palacio desde su infancia. Estudió en el Colegio Imperial, situado en la madrileña calle de Toledo y, posteriormente, en las universidades de Alcalá y Valladolid (en ésta última Teología entre 1601 y 1606, años en los que la corte estuvo instalada allí). De estos años data su enemistad con Góngora. 

En 1606 vuelve vuelve a Madrid con la corte y comienza a buscar acomodo dentro de ella. Lo hallará en primer lugar con el Duque de Osuna, al que conoció, al parecer, durante sus años de estudiante en Alcalá de Henares. Comienza a escribir sus Sueños y su España defendida de los tiempos de ahora, y traduce a Anacreonte y a Focílides; concurre a academias como la del conde de Saldaña. Al tiempo, orgulloso de su origen nobiliario, inicia un pleito por el señorío de la Torre de Juan Abad, que ganaría en 1631 y que le costaría abundantes esfuerzos y dineros. En 1613, y tras padecer una crisis espiritual que se plasmó en sus Lágrimas de Jeremías castellanas (entre otras obras), acepta el puesto de secretario del Duque de Osuna, con el que parte a Sicilia y, de allí, a Nápoles. Durante sus años en Italia, realiza importantes misiones diplomáticas para el Duque, que, en pago, le consigue el hábito de Santiago en 1618. Entre ellas, además de sobornos en la corte para lograr el virreinato de Nápoles para el duque, destacará la famosa la conjuración de Venecia, en la que el poeta se verá involucrado. Al caer en desgracia su protector en 1620, sufrió destierro en el Monasterio de Uclés y más tarde en la Torre de Juan Abad (Ciudad Real) y prisión hasta 1622 en que la entronización de Felipe IV supuso para Quevedo el levantamiento de su castigo, la vuelta a la política y grandes esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán y Pimentel,) y es nombrado, incluso, secretario del monarca en 1632, lo que supuso la cumbre en su carrera cortesana.

Como literato, Quevedo cultivó todos los géneros literarios de su época. Se dedicó a la poesía desde muy joven, y escribió sonetos satíricos y burlescos, a la vez que graves poemas en los que expuso su pensamiento, típico del Barroco. Sus mejores poemas muestran la desilusión y la melancolía frente al tiempo y la muerte, puntos centrales de su reflexión poética y bajo la sombra de los cuales pensó el amor.

Obras de Don Francisco de Quevedo
En 1639, es detenido bajo oscuras acusaciones, se confiscan sus libros y, sin apenas vestirse es conducido al frio convento de San Marcos en León (perteneciente a la Orden de Santiago), donde permanece hasta la caída del valido en 1643, en tan malas condiciones que su salud se resiente. Durante estos años de cárcel, escribe obras como el Marco Bruto, que publica a su regreso a Madrid en 1644. Al año siguiente se retira a la Torre de Juan Abad (cuyo señorío había comprado su madre), donde continúa escribiendo hasta que su enfermedad lo obliga a trasladarse a Villanueva de los Infantes, donde muere.

Francisco de Quevedo fue Señor de la Torre de Juan Abad, constituyendo a su muerte el “Señorío de Quevedo” que ha venido perdurando durante mas de dos siglos a través de sus familiares descendientes, hasta mediados del siglo XIX.


Algunas de sus mejores citas:
 “Poderoso caballero es Don Dinero”
 “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”

“El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos”

“Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una”

“La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió”

“El amor es fe y no ciencia”

"Siempre se ha de conservar el temor, más jamás se debe mostrar"

“Creyendo lo peor, casi siempre se acierta”

“Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho”

“El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen”

“Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan”

“Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen”

“El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor”

"Sólo el que manda con amor es servido con fidelidad"

“El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien”

“Más fácilmente se añade lo que falta que se quita lo que sobra”

"Todos deseamos llegar a viejos; y todos negamos que hemos llegado"

“Mejor vida es morir que vivir muerto”

"Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho"

“Vive sólo para ti si pudieres, pues sólo para ti si mueres, mueres”


Para saber más: Fundación Francisco de Quevedo

martes, 24 de marzo de 2015

El emperador Carlos V hace hidalgo a Diego de Ávila


Carta de privilegio y confirmación dada por el emperador Carlos V a Diego de Ávila, hombre de armas de la capitanía de D. Carlos de Lanoy, haciéndole "hidalgo de solar conocido" por haber derrocado del caballo y rendido prisionero al rey de Francia Francisco I en la batalla de Pavía, año 1525.

Captura de Francisco I, rey de Francia, en la batalla de Pavía
Ejecutoria. Hállase este documento original, escrito gallardamente en cuaderno de cuatro fojas de pergamino, la primera con orla de pintura de mano figurando flores y animales y gran letra inicial, dentro de la que está pintada la imagen de la Virgen María con el niño Jesús en brazos, en poder de D. Agapito Sainz Alonso, abogado y escribano de la villa de Cuéllar. Tiene la ejecutoria cubierta de pergamino y guardas de tafetán colorado cosidas con las fojas con un cordón de sedas verde, blanca, amarilla y encarnada, de que pendía el sello, que falta. El pendolista calculó al llenar la última foja que iba á faltar espacio para las firmas, y no solo estrechó la escritura, sino que abrevió muchas de las palabras. (Cesáreo Fernández Duro)

La carta de privilegio se expidió en la villa de Madrid á 22 de abril de 1528: la de confirmación está fechada en Toledo á 15 de enero de 1529.

Soldados de los Tercios Imperiales
En la Colección de documentos inéditos para la Historia de España se publicó privilegio anterior, dado en Granada á 6 de Julio de 1526, confirmado en la misma ciudad el 20 del propio mes y año haciendo merced al dicho Diego de Ávila de cincuenta mil maravedís anuales situados señaladamente en la renta de las tres cuartas partes de la Ahuela, que pertenecía al emperador en Granada. 

El fundamento de la gracia es el mismo que motivó la concesión posterior de hidalguía: haber derrocado del caballo y rendido prisionero al rey de Francia en la batalla de Pavía, recibiendo en señal la manopla derecha y el estoque con que peleaba, trofeos que Diego de Ávila, vecino de Granada, presentó á Su Majestad en Toledo el año mismo de la batalla,  juntamente con certificación que de ello dió el rey Francisco I y relaciones de los generales marqués de Pescara, duque de Borbón y Carlos de Lanoy, virrey de Nápoles.

También se dice que fue el guipuzcoano Juan de Urbieta el que prendió al Rey Francisco.

Para saber más

viernes, 20 de marzo de 2015

Agustín de Betancourt. Ingeniero, científico y militar


El trabajo de Agustín fue muy diverso y abarcó desde las máquinas de vapor y los globos aerostáticos hasta el planeamiento urbanístico y la ingeniería estructural. Como educador, Betancourt fundó y dirigió la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales de Madrid en 1802 y también se le nombró inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros de Comunicaciones en San Petersburgo.

Agustín de Betancourt (nombre completo: Agustín José Pedro del Carmen Domingo de Candelaria de Betancourt y Molina) nació el 1 de febrero de 1758 en Puerto de la Orotava (de la Cruz, desde 1772), Tenerife, en el seno de la nobleza local (hidalga), de ideas liberales e ilustradas, y falleció en San Petersburgo, Rusia el 14 de julio de 1824. Estuvo casado con Ana Jourdain, de nacionalidad inglesa, con la que tuvo un hijo y tres hijas. Obtuvo un hábito de Caballero de la Orden de Santiago en julio de 1792; algo que para la nobleza era un privilegio importante y le daba gran prestigio.

Sus padres eran D. Agustín de Betancourt y Castro, natural de Las Palmas de Gran Canaria, nacido en 1720, caballero profeso de Calatrava, Teniente Coronel de Infantería y Doña Leonor de Molina y Briones, nacida en Garachico en 1732.

Retrato de Agustín de Betancourt
Betancourt reúne en una sola persona las facetas de ingeniero, científico y militar, que nació y se educó en España, pero que desarrolló su actividad científica en España y, más tarde, en Rusia. En esa época, España era un país que se esforzaba por recobrar el prestigio que tuvo en diversos campos algunos siglos antes, durante el reinado de los primeros monarcas de la casa de Austria, pero que perdió con los Austrias menores. En las primeras décadas del siglo XVIII España sufría un atraso muy considerable con respecto a otros países europeos, la ciencia y la técnica eran vistas con desconfianza, muchos rehuían ejercer oficios mecánicos y el retraso de las universidades en impartir materias técnicas dio pié para que, con apoyo de los ilustrados se crearan nuevos centros educativos, jugando Agustín de Betancourt, uno de los ingenieros más prestigiosos de Europa, un importante y destacado papel.

Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal con profesores particulares y, más tarde, en el convento dominico de San Benito y, como era frecuente en las familias de la nobleza, ingresó en 1777 como cadete en el regimiento de milicias provinciales de Garachico, alcanzando el grado de teniente en 1778 con tan sólo 20 años de edad, posteriormente, en 1792, el de capitán, años más tarde, en 1803, el de intendente de Ejército, con carácter honorífico, incluso algunas fuentes indican que le fue concedido por el Rey Carlos IV el nombramiento de Mariscal de Campo.


Armas de la las familias Betancourt, Castro, Molina y Briones.
Archivo Histórico Nacional. Madrid
Sus primeros encargos para la Corona, en 1783, son la inspección del Canal Imperial de Aragón y el estudio de las minas de Almacén (Jaén), sobre cuyo estado redacta tres detalladas memorias. La calidad de su estudio le valió una beca de 1.500 reales al mes, para estudiar Química y Geología, y ampliar sus conocimientos en Metalurgia y Física, en París. En este mismo año efectuó el lanzamiento de un globo aerostático, fabricado bajo su dirección, de "tafetán barnizado" y "siete pies de diámetro", en presencia de la Corte, primera experiencia aerostática en nuestro país. 

Primer globo aerostático en España (28 de noviembre de 1783)
 
A partir de 1785 lleva a cabo numerosas investigaciones técnicas ("Memoria sobre la purificación del carbón piedra", etc.) y comienza a realizar estudios sobre hidráulica y mecánica y a diseñar y adquirir máquinas por encargo de Floridablanca con vistas a la futura creación en Madrid de unGabinete de Máquinas.

En 1793 viajó a Inglaterra, donde permaneció, comisionado por el gobierno español, hasta 1796. Recorrió fábricas, manufacturas y obras públicas, tomando nota puntual de cuantas máquinas e ingenios pudieran interesarle. En este período realizó proyectos y estudios sobre dragas, excavadoras y transmisiones para molinos de viento y comenzó sus trabajos de telegrafía óptica. También estudió la aplicación de la máquina de vapor a los molinos azucareros y adquirió una gran cantidad de instrumental científico, con vistas a la frustrada expedición a Cuba organizada por el habanero Joaquín de Santa Cruz y Cárdenas, conde de Mopox, a la que había sido invitado a participar, junto con el mejicano José María de Lanz.

En 1802 Betancourt consigue que se cree la Escuela de Ingenieros de Caminos, de la que es el primer director y en 1803 empieza a escribir con Lanz el " Ensayo sobre la composición de las máquinas ", que se publicaría en París en 1808 convirtiéndose en un libro de texto de gran difusión en toda Europa.

A finales de 1807, poco antes de que España fuese invadida por el ejército de Napoleón Bonaparte, emperador francés, viaja a San Petersburgo, invitado por el Zar Alejandro I, y permanece allí durante 6 meses. Tras regresar a París para presentar con Lanz el "Ensayo", a finales de mayo, tiene noticia de los trágicos acontecimientos de Madrid, con el levantamiento del 2 de mayo y el motín de Aranjuez, que llevó a la abdicación de Carlos IV, la subsiguiente abdicación de Fernando VII en su padre, y la de éste a favor de Napoleón. La situación era, como poco, preocupante, por lo que decide .regresar a Rusia donde permanecerá al servicio del Zar hasta su muerte. Nombrando mariscal del ejército ruso, cargo equivalente al que tenía en España, queda adscrito al Consejo Asesor del Departamento de Vías de Comunicación, se le nombra Inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros y, en 1819, Director del Departamento de Vías de Comunicación.

martes, 17 de marzo de 2015

Cruz al Mérito a la Guardia Real

El pasado día 9 de marzo se celebró en el cuartel de "El Rey", en El Pardo, el acto de entrega de la Placa con la CRUZ AL MÉRITO concedida por la REAL ASOCIACIÓN DE HIDALGOS DE ESPAÑA a la GUARDIA REAL.


El Secretario General de la Real Asociación, Ilmo. Sr. Don Fernando González de Canales, leyó el acuerdo de concesión y acto seguido el Presidente de la Real Asociación, Exco. Sr. Conde de Tepa, entregó la Placa con la CRUZ AL MÉRITO al Ilmo. Sr. Coronel jefe de la Guardia Real, Don Ramón Alvarez de Tolefo y Álvarez-Buylla, destacando la extarordinaria labor desarrollada por la Guardia Real en servicio de la Corona y de España.


Cerró el acto el Coronel de la Guardia Real con unas palabras de agradecimiento por esta distinción, destacando el espíritu de servicio, la lealtad y la nobleza que guían todos los actos de cada uno de los miembros de la Guardia Real.


A continuación los miembros de la Junta Directiva de la Real Asociación de Hidalgos de España asistentes al acto fueron invitados a un almuerzo por el Ilmo. Sr. Coronel junto con los oficiales y suboficiales de la Guardia Real que asistieron al acto.

viernes, 13 de marzo de 2015

Gonzalo Fernández de Córdoba. El Gran Capitán

Don Gonzalo Fernández de Córdoba fue un político y militar castellano que construyó una nueva estrategia militar y renovó el arte de la guerra, sentando las basas de la invencibilidad de los ejércitos españoles durante siglo y medio. Participó decisivamente en la Guerra de Granada y derrotó a los franceses en Italia, incorporando el reino de Nápoles a la corona de España. Pero ante todo, el Gran Capitán, sobrenombre que adquirió en las campañas italianas, fue una pieza leal y eficaz del engranaje del nuevo Estado que construyeron los Reyes Católicos.


Gonzalo (de Aguilar) y Fernández de Córdoba Nació en Montilla el 1 de septiembre del año 1453, segundo hijo de un joven matrimonio de hidalgos ricos: Pedro Fernández de Córdoba (V Señor de Aguilar de la Frontera) y Elvira de Herrera y Enríquez ((biznieta del Infante don Fadrique Alfonso de Castilla). Su hermano mayor Alonso y él, pronto se quedaron huérfanos de padre y fueron criados en Córdoba bajo la tutela de su madre Elvira y de un Gentilhombre (Don Diego Cárcamo), prudente y sabio que inculcó en los hermanos Córdoba, sobretodo en Gonzalo, la grandeza de corazón y la generosidad, la animosidad de espíritu y el hambre de gloria. Recibió una encomienda de la Orden de Santiago, el señorío de Orjiva y determinadas rentas sobre la producción de seda granadina. Falleció en Loja, Granada, el 2 de diciembre de 1515.

Perteneciente a la casa de Aguilar, de niño se puso al servicio del príncipe Alfonso como paje y, a la muerte de éste, pasó al séquito de la princesa Isabel. Comenzó su carrera militar en la Guerra Civil castellana y en la de Granada, donde sobresalió como soldado. Se hizo cargo de las últimas negociaciones con el monarca nazarí Boabdil para la rendición de la ciudad.

En las Guerras de Granada (1480-92) empezó a practicar sus innovaciones tácticas, que superaban la guerra medieval de choque entre líneas de caballería por la mayor maniobrabilidad de una infantería mercenaria encuadrada en unidades sólidas; su habilidad para aprovechar todos los recursos, adaptando la táctica a las condiciones del momento (empleando, por ejemplo, espías para disponer de la ventaja de la información, o practicando una lucha de guerrillas en alguna de sus campañas), explica los éxitos de su carrera, que le convirtieron desde joven en el más destacado jefe militar de la monarquía castellano-aragonesa.

Don Gonzalo Fernández de Córdoba casó en dos ocasiones: con su prima Isabel de Montemayor, que falleció al poco de celebrarse el matrimonio, y con doña María Manrique (de Lara) Figueroa y Mendoza, hija de don Fadrique Manrique de Castilla, Comendador de la Orden de Santiago, hijo de Pedro Manrique, Adelantado de León, y de Leonor de Castilla, hija del Duque de Benavente, bastardo del Rey Enrique I.

Todo parece indicar que DonGonzalo Fernández de Córdoba empleo en vida un blasón que recogía sus armas familiares (Fernández de Córdobay Enríquez) junto a las de su esposa (Manrique de Lara y Mendoza).

            
En el año 1495 desembarcó en Calabria al mando de un ejército para enfrentarse a las tropas francesas que habían ocupado el reino de Nápoles. Tras varios éxitos que culminaron con la expulsión de los franceses, regresó a España en 1498, donde sus triunfos le valieron el sobrenombre de Gran Capitán y el título de duque de Santángelo. En 1500 regresó a Italia para aplicar el Tratado de Chambord-Granada (1500) que implicaba el reparto del reino de Nápoles entre los Reyes Católicos y Luis XII de Francia.

El expansionismo francés provocó la reapertura del conflicto con España en 1502. Fernández de Córdoba, que se hallaba combatiendo a los turcos en Cefalonia, fue llamado nuevamente para dirigir las tropas españolas. Consciente de su inferioridad numérica frente al ejército francés, adoptó una estrategia defensiva, resistiendo el asedio enemigo en Barletta en espera de refuerzos; en cuanto éstos llegaron, salió a campo abierto, y derrotó a los franceses en las batallas de Ceriñola, Garellano y Gaeta (1503). Nápoles pasó así al dominio español, bajo el cual se mantendría hasta el siglo XVIII, quedando Gonzalo como gobernador del reino.

Batalla de Ceriñola
La muerte de la reina Isabel la Católica en 1504 marcó el inicio de la caída en desgracia del Gran Capitán. Su enfrentamiento con Fernando el Católico alcanzó un punto culminante a raíz del Tratado de Blois (1505), por el que el rey devolvió a la Corona francesa las tierras napolitanas que Fernández de Córdoba había expropiado a los príncipes de la Casa de Anjou y había repartido entre sus oficiales.

En 1507 Fernando viajó a Nápoles para tomar posesión de su nuevo reino, momento en que cuenta la leyenda que exigió al Gran Capitán que rindiera cuentas de su gestión financiera. Fue depuesto como gobernador de Nápoles, adonde nunca regresó a pesar de sus protestas.

Tumba del Gran Capitán en Granada
Las Cuentas del Gran Capitán



El irresistible ascenso del Gran Capitán acabó por despertar las suspicacias de Fernando el Católico, que se presentó, de improviso, en Nápoles. Las muy célebres «Cuentas» de Gonzalo Fernández de Córdoba, conservadas, hoy por hoy, en el archivo del Tribunal de Cuentas, son un buen indicio del desencuentro entre don Fernando y don Gonzalo; el cordobés, conminado a dar buena cuenta de sus dispendios ante los burócratas de Castilla, respondió como sigue:



Cargo:


Ciento treinta mil ducados remitidos por primera partida

Ochenta mil pesos por la segunda

Tres millones de escudos por la tercera

Once millones de escudos por la cuarta

Trece millones de escudos por la quinta


Descargo:


Doscientos mil setecientos y treinta y seis ducados y nueve reales en frailes, monjas y pobres para que rogasen a Dios por la prosperidad de las Armas Españolas

Cien millones en picos, palas y azadones

Cien mil ducados en pólvora y balas

Diez mil ducados en guantes para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres de los enemigos tendidos en el campo de batalla

Ciento setenta mil ducados en poner y renovar campanas, destruidas con el uso continuo de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo

Cincuenta mil ducados en aguardiente para las tropas en día de combate

Millón y medio de idem. para mantener prisioneros y heridos

Un millón en misas de gracias y Te Deum al Todopoderoso

Tres millones en sufragios para los muertos

Setecientos mil cuatrocientos noventa y cuatro ducados en espías […]

Cien millones por mi paciencia en escuchar, ayer, que el Rey pedía cuentas al que le ha regalado un Reino


lunes, 9 de marzo de 2015

Real Asociación de Hidalgos de España. Cruz al Mérito

La REAL ASOCIACIÓN DE HIDALGOS DE ESPAÑA ha otorgado la CRUZ AL MÉRITO a las siguientes instituciones:

- REGIMIENTO DE LA GUARDIA REAL

- SANTA, PONTIFICIA Y REAL HERMANDAD DEL REFUGIO Y PIEDAD DE MADRID



La Cruz al Mérito de la Real Asociación de Hidalgos de España tiene por objeto premiar los méritos extraordinarios alcanzados por personas o instituciones en la promoción y desarrollo de actividades patrióticas, culturales o asistenciales relacionadas con los fines de la Real Asociación de Hidalgos de España, con un permanente espíritu de servicio a la Nación y a sus ciudadanos, dando ejemplo de los valores propios de la hidalguía y del humanismo cristiano.

viernes, 6 de marzo de 2015

Mariana Pineda. Mártir de la causa Liberal


En una casona de la Carrera del Darro, en Granada, nacía Mariana Pineda el 1 de septiembre de 1804, una heroína que con el pasar de los años sería el símbolo femenino de la causa liberal. Era hija de Mariano de Pineda y Ramírez, nacido en Guatemala, capitán de navío de Granada y caballero de la Orden de Calatrava, que nunca llegó a casarse, por motivos que se desconocen, con María Dolores Muñoz y Bueno, de Lucena (Córdoba), treinta años más joven y de menor condición que él.

El abuelo de Mariana de Pineda, Don José Pineda Tabares, hidalgo, primero alcalde del crimen y luego oidor de la Chancillería de Granada, llega a la ciudad de Granada en la década de los setenta del siglo XVIII. En la ciudad no es un desconocido, pues ya su padre había desempañado cargo de oidor, pero además le unen lazos de parentesco y tiene raíces en el propio reino de Granada y Andalucía, incluso con linajes titulados de viejo arraigo en la ciudad de Granada como son los marqueses del Salar.

Mariana Pineda
Su nombre completo fue el de Mariana Rafaela Gila Judas Tadea Francisca de Paula Benita Bernarda Cecilia de Pineda Muñoz. Fue una bella joven que recibió una educación esmerada y que se casó muy joven, con tan solo 15 años. Su esposo era un militar retirado, Manuel de Peralta y Valle, perteneciente a la logia masónica y próximo al círculo constitucionalista del conde de Teba, que dio a conocer a la bella Mariana las ideas liberales del momento. Poco le duraría este matrimonio a la joven granadina ya que enviudó tan solo cuatro años después, quedándose con un hijo de tres años. 

En 1823 era abolida la Constitución por Fernando VII y se restauraba el régimen señorial y represivo del primer período absolutista. En este período de 1823 a 1833, denominado la “Década Ominosa”, es en el que transcurren los últimos años de su vida. Eran los tiempos de la restauración en el trono de Fernando VII y los condes de Teba, padres de Eugenia de Montijo, que habían sido desterrados de Galicia a Granada por liberales, en los salones de su noble mansión recibían a enemigos del absolutismo, por lo que la joven Mariana empezó a frecuentar esas reuniones.

Entre los liberales de Granada destacaba la figura de la bella Mariana de Pineda, que fue cortejada por el joven marqués de Salamanca, aunque parece que Mariana nunca le correspondió debido a que estaba enamorada del militar liberal Casimiro Brodett, pero que no se pudo casar con él.

En 1828, el comandante Fernando Álvarez de Sotomayor, sobrino del célebre cura liberal García de la Serrana, tío de Peralta, fue condenado a muerte por colaborar en el fracasado alzamiento de los ejércitos de Andalucía contra Fernando VII. Mariana, que tenía permiso para visitarle diariamente por ser familiares, consiguió introducir, prenda por prenda un hábito completo de fraile y unas barbas postizas en la celda, vestimentas con las que el reo logró salir de la cárcel sin llamar la atención.

Mariana Pineda fue la principal sospechosa, pero no se pudo probar nada contra ella. Mientras tanto se enamoró de José de la Peña y Aguayo, que años más tarde sería ministro de Hacienda con Isabel II y tuvo con él una hija, a la cual Peña no reconoció hasta después de muerto dejándolo escrito en su testamento. Es en estos momentos de penuria cuando a la bella granadina le encargan realizar un estandarte que lleve bordado las palabras: “LIBERTAD, IGUALDAD, LEY”; que había de servir de enseña para un proyecto revolucionario. Para ello se hace con una pieza de tafetán morado en cuyo centro cosió un triángulo verde, colores del Oriente Masónico. Como ella sabía coser, pero no bordar, encargó las letras y la labor a dos criadas, pero una de ellas fue vista por un clérigo que la denunció. 


Bandera bordada por las mujeres del Albaicín, Granada, en 1831, por encargo de Mariana Pineda. Iba a ser utilizada en un inminente alzamiento liberal, y fue utilizada como prueba para condenarla a muerte.
El alcalde del Crimen de la Real Chancillería de Granada, Ramón Pedrosa y Andrade, aún dolido por la liberación del comandante Fernando Álvarez de Sotomayor, y enamorado en secreto de Mariana Pineda, pidió a las criadas que devolvieran la bandera a casa de su ama y de este modo apresar a la que se supone responsable de tal conspiración liberal. Mariana fue arrestada y en la prisión el alcalde Pedrosa se la insinuó y trató de pretenderla con promesas de liberación, pero la granadina no estuvo dispuesta a ceder a tal chantaje, ni a delatar contra sus presuntos cómplices. Fue juzgada y condenada a muerte.

Pedrosa en un último intento trató de cambiar la pena por la confesión de Mariana, pero ésta siguió negándose a dar nombres. Finalmente, de nada sirvieron los alegatos que en favor de la joven dirigió un sector influyente de la ciudad a Fernando VII, y Mariana Pineda fue ejecutada a garrote vil el 26 de mayo de 1831 en el Campo del Triunfo de Granada y su bandera quemada ante su vista. Por ser noble (hidalga) la trasladaron al cadalso en mula.

Su ejecución pretendió castigar la causa de los liberales, lo que la convirtió en una mártir para estos y en un símbolo popular de la lucha contra la falta de libertades, a consecuencia de lo cual llegó a convertirse en personaje principal de varias piezas dramáticas, poemas y ensayos. En torno a su figura y partiendo del mito popular, Federico García Lorca escribió el drama Mariana Pineda, que se estrenó el 24 de junio 1927 en Barcelona, con decorados y vestuario de Salvador Dalí y con Margarita Xirgu en el papel protagonista.

martes, 3 de marzo de 2015

Restauración de los documentos de la Sala de los Hijosdalgo


Estos trabajos se están desarrollando en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, en virtud de dos convenios de colaboración suscritos entre el Ministerio y la Real Asociación de Hidalgos de España (RAHE), uno de ellos para la descripción y difusión de la información genealógica contenida en los pleitos de hidalguía, y otro para la restauración de las Reales Cartas Ejecutorias de Hidalguía.

La colaboración entre ambas instituciones nace del interés que la documentación de la Sala de los Hijosdalgo, producida por la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, siempre ha suscitado entre los investigadores, y de su especial valor informativo para la RAHE. La sección denominada “Sala de Hijosdalgo” sea tradicionalmente una de las más consultadas del archivo, y en la actualidad una de las más visitadas a través de PARES.

Los convenios de colaboración mencionados tienen dos finalidades complementarias: la recogida y publicación de la información genealógica, nobiliaria y heráldica contenida en los pleitos de hidalguía correspondientes a los siglos XV al XVII en el primer caso, y la restauración de reales ejecutorias de hidalguía originales en pergamino en el segundo de ellos.
Proceso de restauración de un documento
Los resultados de estos proyectos de colaboración están viendo la luz de manera progresiva, y lo seguirán haciendo en los próximos años. La RAHE ha publicado ya seis volúmenes que recogen la información genealógica y nobiliaria contenida en los pleitos de hidalguía del siglo XV y de buena parte del siglo XVII (reinados de Felipe III y Felipe IV), y está próxima a aparecer la publicación correspondiente al reinado de Carlos II. La tarea de recopilación de información, para su posterior publicación, continúa a día de hoy sobre los pleitos del siglo XVI, hasta cubrir el marco cronológico objeto del convenio.


Ejecutoria de hidalguía de 1583, relativa al pleito entre Diego y Francisco García y el lugar de Briñas, de la villa de Haro, sobre la execución de pechos y cargas de los primeros debido a su condición de hidalgos.
En cuanto al convenio de colaboración firmado para la restauración de documentos de interés genealógico –en concreto, reales cartas ejecutorias de hidalguía originales-, el pasado año 2014 permitió la restauración y consolidación de once documentos cuyo soporte es pergamino, muchos de ellos con decoraciones miniadas. Este año se retomarán los trabajos de restauración sobre otras piezas de las mismas características. Los resultados de este proyecto pueden contemplarse en las imágenes digitales correspondientes de la Colección de Pergaminos del ARCHV, a través de la plataforma PARES.

Ehjecutoria deteriorada
Ejecutoria despúes de la restauración
La colección de pergaminos se puede estructurar en tres bloques:

1º. Pergaminos presentados como prueba en los pleitos

Los litigantes aportaban como prueba documentos que, según las Ordenanzas de la Real Chancillería de Valladolid, debían ser trasladados por los escribanos de las salas para incorporarlos al proceso. Sin embargo, en gran número de ocasiones no se trasladaban las escrituras, insertándolas directamente en el proceso. También podía suceder que, aun existiendo traslado del documento en el pleito, el litigante no retirara el original, o que intentándolo, la desorganización documental de la escribanía hiciera imposible la devolución, de ahí que finalmente éste pasara a formar parte del archivo del tribunal y no del archivo de la institución o persona pleiteante.

Al proceder de instituciones y personas tan diferentes, en el tiempo como en sus fines, el contenido y tipología de los pergaminos es igualmente dispar. No obstante, se pueden establecer varias categorías mayoritarias desde el punto de vista institucional, diplomático y de contenido:

a. Institucional:

Las instituciones de la época de actuación de la Real Chancillería de Valladolid con mayor actividad pleiteadora eran aquellas que detentaban el control de la tierra y de la economía en general, destacando las instituciones eclesiásticas (monasterios y cabildos catedralicios fundamentalmente), los concejos y los poderes señoriales. De ahí que sea este el origen de la mayor parte de los documentos en pergamino conservados en el archivo. A esto se une el hecho de que estas instituciones, en especial las eclesiásticas, fueran durante gran parte de la Edad Media las únicas que dispusieron de escribanías de donde se expedía la documentación en este soporte.

b. Diplomático y de contenido:

La razón de ser de los documentos presentados por las diferentes instituciones y personas pleiteantes en la Real Chancillería de Valladolid era constituirse en prueba para la defensa de derechos que reclamaban ante el alto tribunal. De ahí que los tipos diplomáticos predominantes sean los que sirven de marco para los asuntos más frecuentes en la temática de los pergaminos, que dilucidan las causas de los pleitos: enumeración y delimitación de propiedades, y confirmación de estas; deslindes de propiedades, reconocimientos de hidalguía, concesión pontificia de beneficios y cargos eclesiásticos, títulos académicos y profesionales, etc. Así, los tipos más frecuentes son: cartas de donación, cartas de privilegio y confirmación, cartas de fuero, privilegios rodados, cartas plomadas, cartas pontificias, reales ejecutorias, títulos, cartas de testamento, actas de exámenes gremiales, etc.

2º. Pergaminos que se utilizaron como guardas de pleitos

Se trata de fragmentos de cantorales con texto y música, de misales de libros de rezos y de texto y comentarios, que los escribanos de la Real Audiencia y Chancillería utilizaron, principalmente durante el siglo XVI, como envoltorio de los pleitos. Posiblemente, esta práctica fue animada por la pragmática de Isabel la Católica de 7 de julio de 1503, que obligaba a los escribanos a proteger sus documentos.

3º. Pergaminos relativos a Leyes del Reino, al establecimiento de la planta de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, y privilegios otorgados por la Corona a dicho tribunal.