sábado, 27 de agosto de 2016

Pedro García de Gaviria. Fundador de Mérida, ganó la bandera al Tirano Aguirre



Primogénito de una de las familias más ricas de Mondragón, vinculada entre otros al negocio del hierro y al comercio, abandona la casa solariega y se alista en la carrera de Indias. Fue uno de los fundadores de Santiago de los Caballeros de Mérida (Venezuela), y el que le arrebató la bandera al Tirano Lope de Aguirre.

También llamado Pedro García «el vizcaíno» en algunos documentos, porque había nacido en Mondragón (Guipúzcoa) en 1531. Era hijo legítimo de Antón de Gaviria y Mariana Ochoa de Olariaga, nieto paterno de Pedro García de Gaviria y Sancha de Altube, bisnieto paterno de Martín de Gaviria, hermano segundo de Cristóbal López de Gaviria, primer Señor de la Casa y Palacio de Gaviria en Vergara. Su Probanza de Méritos y Servicios fue levantada en 1584. Fray Sebastián de Garibay, franciscano, atestigua que “es hijodalgo de los principales de Mondragón y desciende de la Casa de Gaviria junto al pueblo de Vergara".

Palacio Casa Torre de Gaviria, en la villa de Vergara (Guipúzcoa)
 Gaviria estuvo en la Armada Real de las Averías (Armada de la Guarda de la Carrera de Indias, o de la Plata), de la que era general D. Alonso Pexón, como Escribano Mayor, y con el mismo cargo y en la misma Armada fue a Inglaterra en 1554 con Su Majestad Felipe II cuando fue a casar con la Reina de Inglaterra María Tudor, y en la misma volvió a la Casa de Contratación en Sevilla. En 1558 pasa a Indias.

Juan Esteban Vasco, Juan Lorenzo y Gaspar Garzón, testigos para su expediente de nobleza en 1584, declaran "que hace 26 años vino Gaviria en la flota que dice a Santo Domingo con otros vizcaínos de su tierra, y de allí a Tierra Firme y a Pamplona, donde le conocieron los testigos... y que oyeron decir a otras personas que venían con Gaviria cuando llegó de España…".

Gaviria y sus compañeros pasaron por Tunja antes de venir a Pamplona, según reza una encomienda a Andrés Ximeno de Bohorques el 24 de diciembre de 1687: "... el dicho Pedro García de Gaviria fue uno de los primeros conquistadores y pobladores de la ciudad de Tunja, de donde pasó a la dicha provincia de Mérida y ayudó a su conquista y población y a la de otros lugares de ella, de donde pasó a esta provincia (de Venezuela) con la gente que vino a ella a resistir e impedir los designios al Tirano Lope de Aguirre que se había levantado contra Su Majestad en estas Indias y al reencuentro que con su gente se tuvo en la dicha ciudad de Barquisimeto fue uno de los soldados que se aventajaron y el que ganó al dicho Tirano la bandera y estandarte que traía, además de otros servicios muy considerables que hizo a Su Majestad...". También la Real Cédula expedida a favor de Gaviria el 14 de julio de 1588 menciona entre sus méritos el de "haber ayudado a poblar la ciudad de Tunja y la ciudad de Mérida donde ha estado y residido sustentando su casa con armas y caballos, sirviéndome en todo lo que se le ha ordenado por los Capitanes y Justicia que en ella ha habido, y muchas veces ha sustentado uno y dos y más soldados...". Exceptuando la notoria exageración de decir que Gaviria fue uno de los primeros conquistadores y pobladores de Tunja (ciudad fundada casi 20 años antes, en 1539), parece cierto que los vizcaínos de la Armada de D. Juan Tello entraron al Nuevo Reino por Tunja y luego pasaron a Pamplona, donde se encontraban ya el 10 de abril de 1558, día de Pascua Florida o Domingo de Resurrección.

Alistáronse todos para ir con Juan Rodríguez a la jornada de las Sierras Nevadas que se estaba preparando, y partieron de Pamplona a fines de junio o principios de julio de 1558 en compañía del Capitán Rodríguez Suárez. En el descubrimiento y conquista de la Provincia incógnita Gaviria "sirvió con sus armas y caballos y otras cosas necesarias para la jornada en que gastó muchos pesos de oro... y que pasó muchos trabajos por se los indios muy belicoso", pero no es cierto que fuera por Capitán de Caballos, como dicen Ocáriz y Piedrahita, pues ni siquiera figuró entre los Caudillos de la expedición, y el Alférez de los de a caballo fue Juan Andrés Varela. El 9 de octubre de 1558, día de la fundación de Mérida, Gaviria fue nombrado primer Tesorero de la ciudad junto con los otros Oficiales Reales, Alcaldes y Regidores. El 20 de noviembre de 1558 recibió en depósito 330 casas pobladas de indios en el Valle de San Miguel. Fue Regidor de Mérida en 1579 y 1587, Alcalde Ordinario en 1590 y otra vez Regidor en 1592

En 1561 Gaviria era Escribano Público de Mérida, siendo Justicia Mayor Pedro Bravo de Molina, "y habiendo entendido que el tirano Lope de Aguirre había entrado en la Provincia de Venezuela con mucha gente y armas, estándola asolándola y destruyéndola, salió desde la dicha ciudad (de Mérida) con el Capitán Pedro Bravo con sus armas y su caballo a su costa a dar (socorro o ayuda) a la gente que se juntaba para ir contra el dicho tirano, y con las demás (gente) comenzó a hacer muestras y tener escaramuzas con él y muchas veces se puso a riesgo de perder la vida, donde sirvió hasta que el dicho Tirano fue desbaratado y muerto y la dicha provincia quieta y pacífica, donde me sirvió muy bien y fue uno de los primeros que entraron en el fuerte del dicho Tirano e el que ganó la bandera que en él estaba..." Tal fue su participación en la jornada contra Aguirre según la Real Cédula expedida a su favor en San Lorenzo de El Escorial el 14-7-1588, Juan de Castellanos y Oviedo y Baños le mencionan también entre los soldados que más se distinguieron en el asedio y derrota del Tirano, y el propio Gaviria en su Probanza y en la de Pedro Bravo de Molina cuenta que cuando le avisaron la entrada de los marañones se hallaba en su repartimiento en compañía de otros vizcaínos de la patria; que sirvió de centinela del fuerte de Aguirre, y se acuerda del día en que fue muerto el tirano cuando él se hallaba de centinela con otros cinco vecinos de Mérida que fueron Luna, Cerrada, Monsalve, Morales y Miguel de Salinas; y de su entrada al fuerte tomando la bandera. Antonio de Monsalve dice que García de Paredes le quitó la bandera a Gaviria, de lo cual éste se quejaba, porque "fue el primero que se arrojó y le ganó la bandera", según reza una encomienda de Mérida en 1663.
Bandera de Gutierre de la Peña
Sin embargo, no debían ser bastantes todos estos repartimientos para sustentarse, porque en octubre de 1584 Gaviria levantó Información de testigos en Mérida sobre sus méritos y servicios, que completó con otras declaraciones de testigos en Santafé a principios de 1585, habiendo dado poder para ello a su hermano Fray Francisco de Gaviria, de la Orden de San Francisco, y a Pedro López de Monteagudo (cuñado de su mujer), y a Juan de Otálora y Bartolomé de Mazmela, paisanos suyos. Con estas Probanzas pidió Gaviria 2.000 pesos de renta anual, un hábito de Santiago y escudo de armas que llevase por emblema o divisa la bandera negra que había ganado al Tirano "que es la de las dos espadas sangrientadas". El Rey le concedió solamente la renta solicitada en atención a sus méritos.

Gaviria tuvo un hijo natural en Doña María de Leyva, mujer soltera, y "persona noble antes de 1554. El matrimonio de Gaviria y María Ruiz de Quesada, natural de Manzanares  (Ciudad Real), en Mérida, debió efectuarse en 1580 y él murió en 1601.

lunes, 22 de agosto de 2016

Fundación Casa Ducal de Medinaceli. Fallece el XIX Duque

Hace unos días, el 19 de agosto, falleció el XIX Duque de Medinaceli, Don Marco von Hohenlohe y de Medina tras una larga enfermedad, en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, a los 54 años de edad. Nacido el 8 de marzo de 1962, era hijo de Doña Ana de Medina y Fernández de Córdoba, IX Condesa de Ofalia y XIII Marquesa de Navahermosa, y del príncipe Maximiliano von Hohenlohe-Langenburg.


Marco se casó con la alemana Sandra Schmidt-Polex el 1 de junio de 1996, con quien tuvo dos hijos, Victoria (de 19 años de edad), actual X condesa de Ofalia y futura XX duquesa de Medinaceli y Alexander, actual XIV marqués de Navahermosa (de 17 años). Se divorció en 2004, sus hijos se trasladaron temporalmente a Alemania y él, que continuó viviendo en Sevilla, se trasladó a vivir junto a su abuela en la Casa de Pilatos en 2012 tras el fallecimiento de su madre.

Casa de Pilatos (Sevilla)
En septiembre de 2014 sucedió a su abuela, la XVIII duquesa de Medinaceli, doña Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, fallecida el 18 de agosto de 2013. Heredó el título de duque de Medinaceli gracias al cambio en la legislación española en 2006 que permitía al hijo de mayor edad, ya fuese varón o hembra, recibir el título nobiliario. De esta manera, la madre del Príncipe de Hohenlohe-Langenburg sería la heredera del título que ostentaba por aquel entonces su abuela, pero Ana de Medina falleció de cáncer en 2012, meses antes que su madre, por lo que el príncipe Marco heredó directamente de su abuela el título cuando ésta falleció.

Patrono de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, los últimos años de su vida se interesó singularmente por la historia de esta Casa contribuyendo a la descripción y catalogación de su archivo histórico.

La familia posee más de cincuenta títulos nobiliarios -algunos más antiguos que los de la Casa de Alba-, once de ellos con grandeza de España (GdeE).


De su web se ha extraido la siguiente información, y es posible consultar  información sobre Individuos, Casas, Títulos y Territorios en la página web Casa de Medinaceli.

La Casa Ducal

La Casa Ducal de Medinaceli tiene su origen en la descendencia primogénita del Príncipe Don Fernando, conocido con el sobrenombre de "el de la Cerda", hijo mayor y malogrado sucesor de Alfonso X, Rey de Castilla y León. Al premorir a su padre dejando dos hijos de corta edad, conocidos como los "Infantes de la Cerda", se abrió un complejo pleito sucesorio que derivó en una larga guerra civil por la que el mayor de estos, Alfonso, titulándose Rey de Castilla y León, disputó dicha Corona sucesivamente a su tío Sancho IV, a su primo Fernando IV y, finalmente, a su sobrino Alfonso XI, a quien siendo ya sexagenario reconoció como rey legítimo a cambio de un conjunto disperso de territorios conocidos como "de la recompensa". Por sucesivos fallecimientos sin sucesión, dichos territorios y la representación de la línea mayor desheredada de la Casa Real de Castilla y León pasaron a una nieta suya, Isabel de la Cerda quien al casar con Bernardo de Bearne, creado Conde de Medinaceli en 1368, recibió en donación dicho condado, titulándose desde entonces por derecho propio Condesa de Medinaceli.  En adelante, su Casa sería conocida por el nombre de su villa condal soriana y la preponderancia de la linea materna quedaría reflejada en que su descendencia olvidó el nombre y las armas de Foix de su línea paterna y usó únicamente los signos de identidad del linaje de la Cerda.

La Fundación

La Fundación Casa Ducal de Medinaceli, aprobada por orden ministerial de 20 de Octubre de 1980, es una institución cultural privada creada por voluntad de la Excma. Sra. Doña Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, XVIII Duquesa de Medinaceli, con el objeto de conservar, restaurar, reintegrar, estudiar, promover y difundir el patrimonio histórico tanto material (inmueble, mueble y documental) como inmaterial (tradiciones, devociones, rituales, ...) vinculado, a través del tiempo, a su Casa. Dotada incialmente con el patrimonio histórico de la fundadora, donado en el momento de su constitución, a lo largo de sus más de veinticinco años de existencia ha crecido, tanto por la adquisición de bienes históricamente vinculados a la Casa de Medinaceli, como por la fusión con otras fundaciones cuyo patronato ejercía esta Casa Ducal. Actualmente, la Fundación gestiona un patrimonio histórico-artístico disperso por casi todas las comunidades autónomas de España.



Entre el patrimonio que protege la fundación se encuentran la Casa de Pilatos en Sevilla, el Hospital de San Juan Bautista, o Taver, en Toledo, el Palacio de Oca en Pontevedra, la Sacra Capilla del Salvador en Úbeda o El Castillo de Sabiote (Jaén). También posee obras de arte de El Greco, Zurbarán y Goya, entre otros.

El Archivo

El Archivo Ducal de Medinaceli es uno de los ejemplos más significativos de continuidad histórica en la conservación del patrimonio documental. Pronto se cumplirán mil años de la instrucción dada por el conde Ponç I de Ampurias para formar un depósito documental en su fortaleza de Quermançó con el fin de preservar y proteger sus documentos. 



Durante esta historia más que milenaria, si se tiene en cuenta que sus fondos arrancan en la cataluña carolingia, el archivo se ha ido formando por la sucesiva agregación de Casas y Estados, proceso que puede seguirse en la sección titulada Agregación. La incorporación de nuevos archivos a una Casa no significaba la fusión entre ellos, sino que cada uno conservaba su estructura orgánica original. No obstante, la reestructuración administrativa que tiene lugar en el siglo XVIII generó, además de unos fondos administrativos organizados por unidades territoriales que trascendían los estados señoriales, cuatro grandes unidades archivísticas con una cierta homogeneidad interna: el Archivo de los Duques de Segorbe y Cardona; el de los Duques de Medinaceli; el de los Duques de Santisteban del Puerto y el de los Marqueses de Camarasa.

viernes, 19 de agosto de 2016

Gonzalo Queipo de Llano. De hidalgo a marqués


Destacado militar, llegó a combatir en Cuba. En 1923 alcanzó el puesto de general, gracias a los méritos de guerra obtenidos en Marruecos. Conocido por su destacada participación en la Guerra Civil Española y su actividad propagandística utilizando la radio. Por su enfrentamiento con el Caudillo cayó en desgracia. 

Gonzalo Queipo de Llano y Sierra nació en Tordesillas el 5 de febrero de 1875. Durante el año anterior habían tenido lugar los respectivos pronunciamientos militares de Pavía y Martínez Campos: el primero había puesto fin a la Primera República; mientras que el segundo había restaurado en el trono a los Borbones, a través de la persona de Alfonso XII.


Sus padres fueron: Gonzalo Pedro Queipo de Llano y Sánchez (nacido el 19 de mayo de 1843, juez municipal de Tordesillas) y María de las Mercedes Sierra y Vázquez de Novoa. Sus padres, continuando la tradición de tantas familias de linaje hidalgo, pero carentes de recursos, dado que un único sueldo mantenía la familia, dispusieron que debiera seguir la carrera eclesiástica. Con tal fin, lo hicieron ingresar en el seminario de Valladolid, pero el pequeño Gonzalo, mortificado por los duros castigos de la disciplina religiosa y llevado por impulsos vocacionales bastante distintos, huyó al cabo de unos pocos meses de aquella institución, ingresando en el Ejército, ejerciendo de voluntario de corneta en un Regimiento de Artillería que disponía de una sección equina. Al joven Gonzalo le atraía la Caballería y, tras dos años de corneta y otros dos de artillero segundo, se incorporó a la Academia de Caballería de Valladolid al poco de cumplir los 18 años.

En las hostilidades bélicas durante su estancia en Cuba, Queipo de Llano hizo gala de una valentía muy próxima a la temeridad. En su primera carga se batió él sólo contra tres jinetes, matando a dos de ellos. Por tal heroicidad, el joven Gonzalo fue ascendido a primer teniente. Con el paso del tiempo, obtendría también el grado de capitán y cinco cruces por méritos de guerra.

Ya en España, el 4 de octubre de 1901, Queipo de Llano contraería matrimonio con Genoveva Martí y Tovar, una damisela de ilustre familia, hija del presidente de la Audiencia de Valladolid. Como se casó sin el preceptivo permiso del Rey, obligatorio para los militares, tuvo que soportar un mes de arresto. En 1909, el Gobierno conservador de Maura ofreció al Ejército español, en desquite por lo del 98, la penetración en el Norte de Marruecos a partir de los enclaves de Ceuta y Melilla. En 1923 alcanzó el puesto de general de brigada, gracias a los méritos de guerra obtenidos en Marruecos. Simpatizante en un principio de la dictadura de Primo de Rivera, poco tiempo después arremetió contra ella, por lo que en mayo de 1928 fue pasado a la reserva y postergado en su ascenso a general de división.

A finales de 1930 protagonizó una fracasada intentona republicana, junto con Ramón Franco Bahamonde y un pequeño grupo de oficiales y paisanos, al asaltar el aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid), donde se hizo con la estación de radio y difundió la falsa noticia de que se había instaurado la República en toda España. Tras su estrepitoso fracaso se exilió a Francia, donde entabló amistad con otros exiliados españoles, entre ellos Indalecio Prieto y Marcelino Domingo.

Al implantarse la Segunda República regresó a España para hacerse cargo de la Capitanía General de Madrid, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los militares fundamentales del nuevo régimen, apoyando las reformas implantadas por Manuel Azaña, ministro de la Guerra. Ascendido a general de división, desempeñó el cargo de jefe del Cuarto Militar del Presidente de la República, hasta marzo de 1933 en que fue relevado del mismo a petición del jefe del Estado tras conocer éste una serie de comentarios desfavorables al Gobierno realizados por el general. A partir de este momento quedó relegado a segundo plano, aunque aún fue nombrado inspector general de Carabineros.

En abril de 1936 se entrevistó en Pamplona con el general Emilio Mola y, en una segunda entrevista se comprometió plenamente en el alzamiento militar contra la República al aceptar sublevar la VII División Orgánica con cabecera en Valladolid, más tarde sustituida por la plaza de Sevilla, al ser desplazado por el general Andrés Saliquet en la primera.

El 18 de julio de 1936, desde su destino en Huelva, se enteró oficialmente de la sublevación en la guarnición de África. Enseguida se dirigió a Sevilla, proclamó el estado de guerra y ordenó detener al gobernador civil de la provincia y demás autoridades locales. Así consiguió el control de la capital andaluza y convirtió a Andalucía en una de las bases logísticas de la España franquista, donde actuó como un auténtico "virrey de Andalucía" (como le llamaban en una y otra zona), autonombrándose jefe del Ejército del Sur y haciendo caso omiso a lo establecido primero por la Junta de Defensa Nacional y después por el general Franco. Ese mismo día 18, a las 10 de la noche, inició sus famosas charlas emitidas por Unión Radio Sevilla todos los días, generalmente a las diez de la noche, que comenzaba con el “Buenas noches, señores…” y terminaban con un arriba España.


Queipo de Llano en una de sus famosas arengas radiofónicas durante la Guerra Civil
La figura de Franco no tardaría en interponerse en el camino de Queipo de Llano, que nunca se había preocupado de ocultar sus opiniones sobre Franco, que le convirtieron en un personaje incómodo para las aspiraciones del Caudillo.

A mediados de 1937 fue nombrado consejero nacional de Falange Española de las JONS. Terminada la contienda, la distancia existente entre Queipo de Llano y el general Franco se hizo insalvable y los incidentes entre uno y otro fueron innumerables. Finalmente fue destituido de la Capitanía General de Andalucía y confinado a Burgos. Posteriormente fue propuesto como embajador de España en Buenos Aires, pero no contó con la aprobación del Gobierno de Argentina. Poco tiempo después fue enviado a Italia al frente de una misión militar.

En 1942 regresó a España, estableció su residencia en Sevilla y, desde entonces, permaneció alejado de cualquier cargo militar. A mediados de 1944 el general Franco le impuso la Cruz Laureada de San Fernando. A finales de 1950 le concedió el título de marqués de Queipo de Llano. Sólo un año después, el 9 de marzo de 1951, Gonzalo fallece en su cortijo sevillano de Gambogaz, que le había regalado el Ayuntamiento de Sevilla por suscripción popular en1937.

sábado, 13 de agosto de 2016

José Cadalso y Vázquez. Poeta y soldado. Introductor del romanticismo en España


Fue, con Jovellanos, una de las figuras literarias más importantes del siglo XVIII. En su juventud viajó mucho y su variada cultura fue adquirida en el estudio y en sus frecuentes viajes por Europa. Sus dos mejores obras son Cartas marruecas y Noches lúgubres, publicadas póstumamente, por entregas, en el Correo de Madrid. 

Alcanzó el grado de coronel poco antes de su fallecimiento en el sitio de Gibraltar.

José Cadalso y Vázquez de Andrade nació en Cádiz en octubre de 1741, de una familia hidalga, que procedía por línea paterna del señorío de Vizcaya, pero de pocos recursos económicos. Huérfano de madre, no conoció a su padre hasta que tenía nueve años, pues éste se encontraba haciendo negocios en América.

Retrato de José Cadalso (1855 / Cádiz)
Su padre, el hidalgo José María de Cadalso y Vizcarra, dedicado al comercio en América, reunió una considerable fortuna que hizo posible la educación y viajes de su hijo José. Muerta su madre, Josefa Vázquez y Andrade, a temprana edad (al nacer José o dos años después). La primera educación de Cadalso estuvo influida por su tío Mateo Vázquez, jesuita, profesor y rector del Colegio de la Compañía de Jesús en Cádiz, donde cursó sus primeros estudios. A los nueve años fue enviado al Colegio Louis-le-Grand, de París, dirigido también por jesuitas, donde adquirió sólidos conocimientos en humanidades y en ciencias. En 1758, ingresó en el Real Seminario de Nobles de Madrid, regido igualmente por jesuitas, donde estuvo dos años. Viajó Cadalso por Europa y residió en Inglaterra (1755-1756), Francia, los Países Bajos, Alemania e Italia.

Al fallecer su padre en 1761 en Copenhague, y al que Cadalso acompañaba en sus viajes, en 1762 vuelve a España y se alista como "voluntario con caballo y armas propias" en el Regimiento de Caballería de Borbón. Interviene en 1762 en la campaña de Portugal. y en 1764 ascendió a capitán. En 1776 sucedió el Motín de Esquilache y Cadalso le salvó la vida al conde de O'Reilly. A causa de este acto y después de unas pruebas de nobleza fue nombrado Caballero de la Orden Militar de Santiago. Ese mismo año conoce, en Alcalá de Henares, a Jovellanos
Trasladado su regimiento a Madrid, Cadalso se enamora sucesivamente de la hija del consejero Codallos, con la que estuvo a punto de casarse, y de la frívola Marquesa de Escalona y, con la venta a él de un caballo que le gustaba, tiene ocasión de introducirse con el entonces todopoderoso Conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla, al que le entrega un manuscrito de una novela, de carácter utópico por lo que indica el título: Observaciones de un oficial holandés en el recién descubierto reino de Feliztá.
 En 1768 Cadalso fue exiliado de Madrid por seis meses como autor sospechoso del Calendario Manual, una sátira de la sociedad madrileña en la que se reconocieron retratadas varias damas de la clase alta. En 1770 Cadalso conoció y se enamoró de la actriz María Ignacia Ibáñez, conocida en su tiempo por su arte y belleza. Ella desempeñó el papel de Doña Ava en la tragedia que Cadalso publicó en 1771, Don Sancho García. La actriz murió de tifus en abril 1771, y su muerte fue quizá la inspiración para las Noches lúgubres, que Cadalso escribió en 1774 y se publicó postumamente, por entregas, entre 1789 y 1790.

Cadalso, desesperado por la muerte de María Ignacia, dio en visitar día tras día la tumba de su amada, quien había sido inhumada en la iglesia de San Sebastián, y (se dice, aunque no tiene fundamento alguno) acabó por pretender desenterrar su cadáver; empresa que no consiguió llevar a cabo porque el conde de Aranda, enterado de la locura del poeta, lo desterró a Salamanca.

En octubre de 1774, tras una corta estancia en Madrid, Cadalso siguió a su regimiento por Extremadura y, desde 1778, por Andalucía. En mayo de 1776 ascendió a sargento y en 1777 a comandante de escuadrón. .Se sabe por sus cartas que se sentía desilusionado de la vida militar y que se iba acentuando en él una visión negativa de la sociedad. Destinado a la marina por su propia voluntad, fue designado ayudante de campo del general en jefe de las fuerzas españolas que asediaban Gibraltar (1779), y en 1782 ascendió a coronel. Murió el 26 de febrero de 1782 en este sitio (San Roque/Cádiz) al ser alcanzado por una granada.

Cadalso es un buen ejemplo del hombre ilustrado. Viajó por Europa en varias ocasiones y adquirió una sólida cultura cosmopolita. Antes de los 21 años había visitado muchos países, como Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Italia y Flandes; hablaba inglés, francés, italiano y alemán. Participaba en las tertulias literarias de la época, como la de la Fonda de San Sebastián en Madrid. Era amigo de muchos de los escritores más destacados de su tiempo, entre ellos Nicolás Fernández de Moratín, Juan Meléndez Valdés, Tomás de Iriarte y Diego de Torres Villaroel.

Como representante de la Ilustración, Cadalso muestra una preocupación por los problemas de su patria y en sus obras literarias critica la sociedad a fin de mejorarla. Se nota en sus escritos una actitud doble de fe en los avances de su época y a su vez pesimismo ante la realidad que analiza.

Autor de textos autobiográficos y un epistolario extenso con escritores de la época. Publicó Ocios de juventud (1773). Compuso sátiras, muchas de ellas firmadas con seudónimo, como Calendario manual y Guía de forasteros en Chipre para el Carnaval del año 1768 y otros. Tres de sus mejores obras son Cartas marruecas, Noches lúgubres y Los eruditos a la violeta. Además compuso algunas obras dramáticas, como La Numantina (perdida) y Don Sancho García.




Esta obra la escribe durante una breve estancia con su regimiento en Salamanca (1773-1774). Las Cartas fueron elogiadas por sus contemporáneos, por ejemplo, el poeta Meléndez Valdés, por su acertada actitud crítica de los vicios nacionales, su estilo y su supuesta imparcialidad. Las Cartas marruecas gozaron de considerable aceptación fuera de España. Muy tempranamente (1808) fueron traducidas al francés y, fragmentariamente, al inglés (en 1825). En Estados Unidos fueron texto de uso frecuente para las clases de español en muchas universidades (por ejemplo, Harvard). También fue libro de texto bastante común en Francia e Inglaterra. La Generación del 98 acrecentó el interés por Cadalso, en quien veía un precursor de sus ideas frente a los problemas nacionales.

Las Cartas marruecas están escritas en forma de cartas (90 en total) que se cruzan entre tres personajes: dos marroquíes, Gazel y Ben-Beley, y un español, Nuño Núñez. La moda del orientalismo, que se usaba para enjuiciar países europeos, fue difundida en el siglo XVIII por toda Europa. Los viajeros orientales que visitaban países europeos ponían de relieve lo peculiar del país visitado, que casi siempre les parecía absurdo. El Gazel de Cadalso se queda en España después del regreso de su embajador, para viajar por su cuenta, y envía sus impresiones a su viejo maestro Ben-Beley al mismo tiempo que escribe a su amigo Nuño. Cadalso supone que había caído en sus manos esta correspondencia y la publica.

miércoles, 10 de agosto de 2016

José María Chacón y Sánchez de Soto. Almirante de la Armada Española


Este marino fue uno de los personajes más ilustres y distinguidos de su familia. Gobernador de la Isla de Trinidad, distinguiéndose notablemente y siendo además Caballero de la Orden de Calatrava. Tras cursar los estudios de Derecho y pasar a Italia de aventurero en los buques de la Real Armada, obtuvo plaza de Guardia Marina en 1770. Subió los grados subalternos hasta Teniente de Navío navegando por el Atlántico, el Mediterráneo y América donde estuvo al mando del Navío "San Pio" en la toma de Penzacola (EE.UU). Fue nombrado gobernador de la isla de Trinidad en 1784. 
 
Nacido en Sevilla en 1747, fue hijo de Francisco Chacón y Rodríguez de Rivera, Capitán de Navío y Ministro de Marina. y de Luisa Sánchez de Soto y Castro, natural también de Sevilla.

Blasón del linaje Chacón
José María ingresó como Cadete en la Real Compañía de Guardias-Marinas el 1 de Agosto de 1769, después de hacer información demostrativa de la hidalguía de sus cuatro abuelos. Obtuvo plaza de Guarda Marina en 1770, y fue ascendiendo hasta que fue nombrado gobernador de la isla de Trinidad en 1784. Fue Capitán de Navío y Brigadier, en el año 1800.

A finales del siglo XVIII la isla de Trinidad* era una isla rica debido a su producción de azúcar de caña. La inestabilidad en la zona debida a las guerras entre franceses e ingleses junto a los decretos de libertad de comercio, hicieron que muchos extranjeros buscasen refugio en la misma. Este hecho, unido a la gran cantidad de negros y mulatos liberados de la isla, provocó disturbios, por lo que su gobernador, el Almirante de la Armada D. José María Chacón informó a la Corte, comunicando que la riqueza de la isla podía atraer a los ingleses, y solicitó ayuda.

El 16 de febrero de 1797 se avistó una escuadra inglesa de nueve navíos, tres fragatas, cinco corbetas y bergantines y varios buques de transporte. La mandaba el almirante Henry Harvey y transportaba 6750 soldados, 35 cañones y 11 morteros al mando del teniente general Ralph Abercromby. Los ingleses fondean al anochecer a poca distancia del puerto de Chaguaramas, proyectando desembarcar a la mañana siguiente. Apodaca reunió a sus comandantes, y decidieron que, en las condiciones que se encontraban, era imposible enfrentarse a los ingleses. Por ello, para evitar el apresamiento de las naves, deciden quemarlas, y dirigirse por tierra para reforzar las defensas de Puerto España.

Se procedió por tanto a incendiar los barcos y se abandonó la isla de Gaspar Grande. Los ingleses, a la vista del fuego enviaron sus chalupas para intentar rescatarlos. Consiguen así salvar y apresar el San Dámaso y el bergantín Galgo. A continuación avanzan hacia Puerto España, tomando las alturas próximas sin oposición. El Gobernador Chacón, viendo que solo contaba con 190 soldados, muchos de ellos enfermos y con poca munición, y que la población indígena y extranjera de Puerto España se niega a participar en la defensa de la ciudad, por miedo a que resulten dañados sus bienes, acepta la capitulación honrosa que le ofrece Abercromby, entregando la isla a los ingleses. En esta operación el ejército inglés tuvo siete muertos, y el español un herido. Los mandos españoles de mar y tierra fueron sometidos a consejo de guerra al llegar a Cádiz.

El 26 de junio de 1798, el tribunal, formado por marinos y militares de tierra, les consideró inocentes de toda culpa, debido a la superioridad inglesa y a la falta de pertrechos y municiones, justificando así su proceder. El 20 de mayo de 1801 el Rey Carlos IV no admitió tal sentencia y ordenó que fueran desposeídos de sus cargos, sin posibilidad de recurso alguno, lo que le llevó a la privación de su empleo y al destierro, en el curso del cual debió morir. Cosme Damián Churruca no escatima elogios a la figura del Gobernador Chacón, al que considera "hombre lleno de probidad, talento, instrucción y actividad".

Islas de Trinidad (y Tobago), con Puerto España como capital
*Trinidad y Tobago es un estado independiente ubicado en el sur del mar Caribe, sobre la plataforma continental de la costa oriental de Venezuela en América del Sur. Consiste en dos islas principales, la isla Trinidad (la mayor y más poblada) y la isla Tobago, de mucho menor tamaño y población, además de varias islas más pequeñas.

El nombre indígena de Trinidad era Kairi o Leré cuyo significado habría sido "Tierra de colibríes" o acaso simplemente "La Isla". Cristóbal Colón descubrió para los europeos la principal de las islas el 31 de julio de 1498 y la llamó "Tierra de la Santísima Trinidad" mientras que denominó "Bella Forma" a la isla actualmente llamada Tobago. La Provincia de Trinidad fue creada en el siglo XVI por los españoles, siendo su capital San José de Oruña. A fines del siglo XVIII el control era español como parte de la Capitanía General de Venezuela, pero en el transcurso de las guerras napoleónicas, en febrero de 1797, una fuerza británica inició la ocupación del territorio y, en 1802, por la paz de Amiens ambas islas  se cedieron al Reino Unido. 

La Chaconia, nombre de la Flor Nacional de Trinidad y Tobago en honor de su último Gobernador español D. José Maria Chacón y Sánchez de Soto.

viernes, 5 de agosto de 2016

José Cornide. Coruñés ilustrado. Geógrafo, naturalista y humanista


Fue uno de los más conocidos miembros de la Ilustración en Galicia. Intervino en la vida pública y, prácticamente, en todas las empresas culturales y de fomento que se llevaron a cabo en la segunda mitad del s. XVIII en Galicia. A lo largo de su vida realizó completos estudios sobre la historia, la geografía y la economía.

Estudió Humanidades en la Universidad de Santiago de Compostela. Fue regidor de la ciudad de A Coruña, fundador de la Sociedad Económica de Santiago y de la Academia de Agricultura del Reino de Galicia y primer secretario perpetuo de la Real Academia de la Historia (1802-1803).

José Andrés Cornide de Folgueira y Saavedra, señor de Cebreiro, de Madiz y de Saa, nació en A Coruña, el 25 de abril de 1734 y falleció en Madrid, en febrero de 1803). Era hijo de don Diego Antonio Cornide Saavedra y Gayoso y de doña Francisca Bernarda Jerónima Bermúdez de Santiso. Casó, en primeras nupcias con María del Socorro de Lago y Quintela, natural de Santiago, y en segundas, con María Antonia de España y Giraldez, de la que tendría una hija, Josefa Hermitas Cornide.

Retrato de José Corninde (Grabado Cuevas)

De origen hidalgo, viene al mundo en la casa solariega de la calle de las Damas, frente a la colegiata de Santa María del Campo. Posteriormente esta casona se derriba y en el solar se edifica el palacio actual, bajo la directriz del ingeniero militar Francisco Llobet, entre 1750-1760, conocido como Casa Cornide.




 Case palacido de Cornide

Los Cornide provienen de una familia hidalga rural de la Terra Cha lucense. Su nombre deriva de la voz «cornabude»: fresno silvestre. Poco a poco, la familia fue incorporando una serie de linajes. En el último tercio del siglo XVII, el capitán Manuel Antonio Cornide Saavedra y Gayoso se trasladó con su familia a La Coruña. Su heredero fue Diego Antonio Cornide Saavedra, padre de José Cornide, que reunió en su persona la Casa de Bendiá y los señoríos de Maariz, Saa, Amoeiro y Cebreiro.


Escudo de armas en la fachada del IJCEC

Cornide hace sus primeros estudios en La Coruña, pero no tiene continuidad académica. Su formación es autodidacta, dedicándose al estudio de diversas materias, como humanidades, geografía y cartografía, llegando a ser nombrado Académico Honorario de la Real Academia de la Historia. Luego se dedica a realizar diferentes estudios de sociología, economía y ciencias naturales, lo que le lleva a configurar diversos trabajos e informes sobre los mares y costas de Galicia, así como de sus ríos, puertos y producción pesquera.


En 1763 es nombrado por el rey Carlos III regidor bienal de La Coruña y durante el desempeño de su función se le designa capitán de las Milicias Urbanas de la ciudad, formadas para la defensa con motivo de la guerra contra Portugal. También desempeña el cargo de tesorero de los fondos dedicados a alimentos de los pobres y mendigos en el Hospital Provincial. Será uno de los fundadores de la Real Academia de Agricultura, en la que desempeña el cargo de secretario perpetuo. En 1766 es nombrado regidor perpetuo de Santiago, diputado de la Junta del Reino en 1769, primer vocal en 1782 de la Junta Nacional de Caminos con sede en La Coruña y finalmente diputado de las Juntas en 1787. Su intensa actividad pública no se circunscribe solo a Galicia, sus relaciones se dilatan a las Vascongadas, siendo en 1777 socio numerario de la Sociedad Vascongada de los Amigos del País. A raíz de esta experiencia en 1784 promueve la Sociedad Económica de Amigos del país de Santiago y poco después, la de Lugo.



Su labor de investigación le lleva a redactar un polémico informe sobre de la pesca de sardina en Galicia en 1774 y la situación económica suscitada entre los traficantes catalanes y los pescadores gallegos de sardina, siendo aquellos los mayores exportadores de salazón en estas costas con destino a Cataluña. Este informe será el punto de partida de la creación del Montepío de la Pesca. También piensa en la instalación de un Real Consulado de Mar en la Coruña, el cual verá la luz en 1785. La biblioteca de esta entidad se convierte en 1806 en la primera biblioteca pública de La Coruña.



En 1789 Cornide se traslada a Madrid y en 1792 es designado académico de número de la Real Academia de Historia y poco tiempo después revisor general. Forma parte de la comisión que se traslada a Portugal, para hacer una copia del “Códice de las Siete Partidas” de Alfonso X el Sabio existente en la Biblioteca Nacional de Lisboa. Con los datos y noticias que recogió de su estancia en la capital lusa preparó una descripción del “Estado de Portugal en el año 1800” que se publicaría varios años después de su fallecimiento. A su regreso a la capital de España en 1802 la Real Academia de la Historia le elige secretario perpetuo, aunque poco tiempo permaneció en el cargo al fallecer a causa de una pulmonía, el 22 de febrero de 1803, en la Casa de la Panadería de l a Plaza Mayor de Madrird, sede de la RAH..

Entre las obras publicadas de Cornide se hayan cartas de su permanencia en Lisboa, 1799-1800, publicadas en el boletín de la Facultad de Filosofía y Letras en 1947; “Las Casitérides o Islas del Estaño, restituidas a los mares de Galicia”, disertación crítica publicada en la Imprenta de Benito Caro, de Madrid en 1790; “Descripción de la Costa de Galicia”; “Ensayo de una descripción física de España”; “Ensayo de una historia de los peces y otras producciones marinas de la costa de Galicia; “Ensayo sobre el origen, progresos y estado de la Historia Natural”; “Estado de Portugal en el año 1800”, editado en tres volúmenes; “Investigación sobre la fundación y fábrica de la Torre de Hércules”; “Mapa de la Antigua Galicia”; “Mapas de los Obispados de Orense y Mondoñedo en la España Sagrada del Padre Flórez”; “Memoria sobre el descubrimiento de una mina de carbón piedra en Puentes de García Rodríguez”; “Memoria sobre la pesca de la sardina en las costas de Galicia” y “Poesías de Cornide en gallego”.

Pese al importante número de sus obras editadas, la mayoría de sus trabajos son todavía inéditos. Baste decir que el Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses, se encuentra en la cuarta planta del antiguo edificio de Hacienda en la calle de Durán Loriga, para todo aquel que desee conocer más sobre las obras de este gran personaje coruñés.


También elaboró gran cantidad de mapas, entre los que destacan los de la diócesis de Orense y de la de Mondoñedo. Realizó numerosas crónicas de viajes, como Viaje desde Coruña a la Corte, además de cultivar la literatura, tanto en castellano como en gallego, lengua en la que escribió notables poemas.

 Algunas de sus obras
·        Memoria sobre la pesca de la sardina en las costas de Galicia (1774).
·        Historia natural de los peces y otras especies marinas de Galicia (1788).
·        Las Casitérides, o Islas del Estaño, restituidas a los mares de Galicia. Disertación crítica en que se prueba que no son las Sorlingas, como pretende en su Britania Guillermo Cambden, y sí las de la costa occidental del reino de Galicia.
·        Investigaciones sobre la fundación y fábrica de la llamada Torre de Hércules situada a la entrada del puerto de A Coruña.
·        Estado de Portugal en el año 1800.




miércoles, 27 de julio de 2016

Manuel Varela Limia. Ingeniero militar. Director general de caminos canales y puertos, impulsó la telegrafía óptica


Impulsor de la primera red nacional permanente de telegrafía óptica en España, Brigadier de Infantería, Ministro interino de la Guerra, Director General de caminos, puertos, faros y telégrafos, senador por la provincia de Lugo, y consejero real extraordinario. Primer historiador del Arma de Ingenieros, y fundador con sus propios bienes, del Premio "Español Incógnito".

Retrato de Manuel Varela Limia
Manuel Varela Limia nació en Malpica de Bergantiños (A Coruña) el 17 de agosto de de 1796. Era el tercero de los hijos del hidalgo de Malpica, en la costa de la muerte gallega en cuya isla se erguía el remoto Pazo de los Limia, a un día a caballo de Santiago de Compostela. Regía entonces el mayorazgo que determinaba que sólo el mayor heredaba, por lo que los demás hijos normalmente se orientaban hacia el clero o las armas. Falleció en Madrid, en noviembre de 1853.

Estudió en Santiago las humanidades básicas desde niño. La guerra de Independencia (1808-1814) marcó sin duda su adolescencia por lo que la educación de Manuel transcurriría en la Galicia liberada de una España todavía en guerra.

Manuel queda huérfano de padre a los 4 años de edad, y de madre a los 14, con lo que será su hermano mayor Ramón, quien realice la función de tutor. A los 15 años de edad ingresa interno como cadete en Santiago, en el Colegio Militar del IV Ejército (en Santiago), que estaba dirigido por el Teniente Coronel de Ingenieros D. Francisco Serrallach y Ribas, autor del famoso "Tratado de fortificación". Allí obtuvo  las mejores calificaciones, impartiendo durante algún tiempo clases de matemáticas.

En 1819 es destinado al Ejército Expedicionario que se organizó para reprimir las sublevaciones americanas, y que debería embarcar en Cádiz, pero dicho ejército se subleva con Rafael de Riego en 1820 y nunca llegará a partir. Se inicia el trienio liberal y en 1821 Varela Limia es ascendido a capitán 2º y destinado a Madrid a las inmediatas órdenes del ministro de la Guerra. Cuando los cien mil hijos de San Luis, al mando del Duque de Angulema invaden España en 1823, Varela Limia participa activamente en la defensa de Cádiz y en la Batalla de Trocadero que pone fin al trienio constitucional.

Tras la derrota del Trocadero, es confinado en la Isla de Leon, Cádiz, pero se las arregla para ganarse la confianza del ejército francés realizando un extraordinario levantamiento topográfico de la isla y sus fortalezas. Antes de que finalice su expediente de purificación, ya es nombrado comandante de Ingenieros de la Isla de León. En 1826 es destinado a Ceuta como ingeniero de detall a las órdenes de coronel Mariano Carrillo de Albornoz.

En 1832 regresa a Madrid para ser secretario de la junta superior facultativa, y va ascendiendo por diversos méritos en el ministerio de la guerra. El 10 de abril de 1835 es ascendido a coronel de Infantería y acompaña al ministro Jerónimo Valdés, al Ejército del Norte en donde en la primera guerra carlista participa en la acción de Artaza, teniendo un papel fundamental en el Convenio de Lord Elliot, el cual evitaría el fusilamiento de los prisioneros de ambos bandos.

Por todos estos servicios es ascendido a Brigadier en 1839. En 1840 acompaña al ministro de la Guerra Conde Clonard a Barcelona donde éste dimite. Es allí donde se le nombra ministro Interino de la Guerra en la transición hacia la regencia del General Baldomero Espartero. Durante la regencia de Espartero forma parte de las filas de los liberales moderados, siendo elegido varias veces senador por Lugo.

El coronel Mathé
Finalizada la regencia, cuando los moderados retoman el poder con Ramón María Narváez, Varela Limia es nombrado Director General de Caminos, Canales y Puertos, dentro del ministerio de Gobernación, y es entonces cuando impulsa la titánica red nacional de telegrafía óptica. Para ello convoca un concurso público que sería ganado por el telégrafo óptico del coronel José María Mathé Aragua, más seguro que el eléctrico, ya existente, pues los cables de este último podían ser destruidos. Varela Limia desde los despachos y Mathé sobre el terreno, crearían una red de 196 torres distribuidas en varias líneas que desde Madrid llegaban a Irún, Cádiz y Barcelona, coordinando al detalle con el Ministerio de la Gobernación y los jefes políticos de las provincias todo lo referente a la seguridad, permisos, y utilización de las fincas y propiedades necesarias para semejante infraestructura.

A partir de junio de 1845, se puede decir que Mathé, dirigido por Varela Limia, no paró de viajar para intervenir personalmente en la determinación de los lugares de emplazamiento de las torres y resolver sobre el terreno los mil problemas que se planteaban. En febrero de 1847 Varela Limia presentó voluntariamente la renuncia del cargo por haberse creado el nuevo Ministerio de Obras Públicas que luego sería de Fomento. Su testigo como impulsor de la red óptica nacional lo toma el coronel Mathé que con igual tesón continuaría implantando la red óptica nacional.

Torre del telégrafo óptico de Mathé
Los mensajes, que podían tardar 6 horas en recorrer la línea que unía Madrid con la frontera francesa, se enviaban cifrados y solo el denominado Comandante de Línea tenía autorización y posibilidad de descifrarlos, ya que era el único que disponía del libro de códigos con las claves que permitían descodificar los mensajes. La línea Madrid-Irún, que recibió el nombre de Línea de Castilla, inicialmente contó con Comandancias en Madrid, Valladolid, Burgos, Vitoria y Tolosa.

El éxito de la telegrafía óptica en España es debido sin duda a su fe en esta empresa cuando ocupaba el puesto de director general de caminos, impulsando su despliegue con tesón imparable desde el ámbito político, guiando y apoyando al técnico, el coronel Mathé, en todo cuanto necesitaba. No se casó ni tuvo descendencia conocida. Negociador incansable, y hábil político. Como científico e intelectual, es autor de importantes obras como el resumen y primera historia del Cuerpo de Ingenieros, y escritos de gran relevancia que tuvieron gran influencia en la organización y administración del Estado y del Ejército.


General Zarco del Valle
Todo apunta a que Varela Limia fue el instigafor del premio  Español Incógnito que, por mediación del General Zarco del Valle y Huet, hizo donación de 40.000 reales de vellón al Cuerpo de Ingenieros para el fomento de la instrucción de la Tropa y Suboficiales de Ingenieros.  El nivel de alfabetización en la España de 1845 era bajísimo, y el Ejército no era la excepción; se entiende así que este Brigadier siempre desinteresado, sacrificase en vida una parte muy importante de sus bienes para que las cosas cambiaran.
 

sábado, 23 de julio de 2016

Juan de Rada. Uno de los asesinos de Francisco Pizarro


Intervino en la conquista de Honduras, México, Perú y Chile. Participó en la primera guerra civil entre los conquistadores del Perú como jefe destacado del bando almagrista; fue uno de los que asesinaron a Francisco Pizarro en Lima y, según la versión más aceptada, quien le infirió la mortal estocada en el cuello. 

Tras la derrota y muerte de Almagro "el Viejo", ofició de tutor de Almagro "el Mozo", convirtiéndose en el virtual jefe del bando almagrista.

Juan de Rada o Juan de Herrada, como también aparece citado, nació, probablemente, en Obaños (Navarra) en 1487, y falleció en Jauja (Perú) en 1541. Hijo de Don Miguel Pérez de Rada y de Doña Catalina Díaz, Juan de Rada pasó de muy joven a las Indias e intervino en la conquista de Cuba, a las órdenes de Diego Velázquez, y conoció a Hernán Cortés, que lo distinguió con su amistad.


RADA. antigua familia de Navarra, entre la que destaca la figura del Arzobispo Ximenez de Rada

Primer y segundo folios del Libro de los Escudos de Armas de este Reino de Navarra: "Armas del ínclito Rey de Navarra y sus doce Ricos Hombres" (Rey, Almorabid. Guevara, Aibar, Baztán, Urroz, Lehet, Subiza, Rada, Vidaurre, Cascante, Monteagudo, Mauleón) - "Las armas de los señores de muchos palacios y casa nobles deste reyno de Navarra" (Condestable de Navarra, Mariscal de Navarra, Marqués de Falces, Barón de Lussa). Archivo General de Navarra.

Acompañó a Hernán Cortés en la expedición que, en 1525, dirigió a Honduras para castigar al rebelde Cristóbal de Olid, sufriendo en ella enormes penalidades. Más tarde, como capitán y hombre de su confianza, intervino en la conquista de México.

Juan de Rada era Conde Palatino. título que le había concedido el Papa Clemente VII en Roma después de ayudar a Hernán Cortes en la ardua Conquista de Mexico.
Fue lugarteniente y capitán de Almagro, con quien estuvo en el Perú y luego en Chile. Garcilaso el Inca afirmó que estuvo presente en el juicio a Atahualpa, en el que se le propuso que actuara como defensor del Inca. Fernández de Oviedo aseguró que Almagro tenía a este capitán Rada “por padre, después que perdió al que lo era”. Desde luego, Rada fue uno de los tres capitanes con los que Almagro dispuso su entrada descubridora de Chile: Ruy Díaz, que iría con una expedición marítima por la costa; Rodrigo de Benavides, que iría con otra terrestre por la ruta de la costa; y Rada que iría más tarde con hombres y bastimentos por la misma ruta terrestre que iba a emplear el propio Almagro a través de la cordillera andina.

Almagro partió en julio de 1535 y Rada le siguió fielmente por el mismo camino, tal como se le había ordenado. Fue un viaje terrible por caminos de montaña llenos de nieve. Durante el mismo halló intactos los caballos congelados que se le habían muerto al adelantado, que le sirvieron para alimento a sus hombres. Llegó finalmente a Pocayapó y comunicó a Almagro las novedades ocurridas tras su partida y, principalmente, el gran alzamiento indígena. Luego le acompañó en la aventura chilena hasta el final, y en el regreso al Perú. Siguió a su lado durante el enfrentamiento de los dos conquistadores, Pizarro y Almagro. El emperador Carlos V enviaba desde España a un ejército, a cuyo frente estaba Cristóbal Vaca de Castro, para obligarle a deponer las armas a favor de Pizarro, pero no llegó a tiempo de evitar la tragedia.

Acompañó a Almagro en la entrada de Cuzco, cuando se pusieron presos los hermanos de Francisco Pizarro. Ante los preparativos de guerra del gobernador, Almagro pidió a Rada que hablase con Francisco Pizarro, para suavizar la tirantez existente entre ambos, cosa que hizo sin éxito alguno, como también hizo un religioso de la merced. Pizarro se puso al frente de sus ochocientos hombres y atacó las fuerzas de Almagro en Salinas (abril de 1538), donde logró derrotarle. Hernando Pizarro llevó prisionero a Almagro, que fue juzgado arbitrariamente y ajusticiado en Cuzco, el 8 de julio de 1538. Rada no pudo evitar la ejecución de su jefe.

Poco antes de morir, Diego de Almagro reconoció la fidelidad de su lugarteniente al confiarle el futuro de su único hijo, Almagro el Mozo*. Éste proseguiría tenazmente la lucha de su padre contra los pizarristas, hallando el apoyo decidido de Juan de Rada para encabezar la conspiración que acabaría con la muerte de Francisco Pizarro en Lima, el domingo 26 de junio de 1541.


Francisco Pizarro se trasladó a Cuzco posteriormente y emprendió nuevas conquistas y fundaciones. En 1540 regresó a Lima, donde los almagristas habían cerrado filas en torno a la figura de Almagro el Mozo, amenazando a Pizarro de muerte, a lo que respondían los pizarristas con exterminarlos a ellos. Un grupo de amigos y compañeros adictos al antiguo adelantado Almagro, dirigidos por Juan de Rada, promovió una algarada callejera el 26 de junio de 1541 gritando “¡Viva el Rey y la libertad!”. Llegaron a la casa del gobernador Pizarro y le asesinaron. Ese mismo día el Cabildo de la ciudad eligió a Almagro el Mozo Gobernador del Perú, hasta que el Rey dispusiera lo pertinente, y éste nombró a Juan de Rada, en compensación por el servicio prestado, como su capitán general. Era tal el agradecimiento que el Mozo le tenía, que mandó dar garrote a Francisco de Chaves y castigó a muchos otros, porque protestaron que Juan de Rada lo mandaba todo.

Asesinato de Francisco Pizarro, por Juan de Rada
*Diego de Almagro el Mozo, nació en Panamá en el año 1522 y falleció en el Cuzco el 27 de noviembre de 1542. Fue un aventurero hispano-panameño, de origen mestizo, que llegó a ser gobernador del Perú entre 1541 y 1542. Murió a los veinte años de edad, con la gloria de haber sido el único Gobernador mestizo, aunque rebelde, del Perú. Ningún mestizo mandó a tantos hombres como lo hizo él.Según Gómara, sacó de Lima cien arcabuceros, cientos cincuenta piqueros, trescientos jinetes y varios miles de indios de servicio; en el Cuzco tuvo doscientos arcabuceros, doscientos cincuenta jinetes y otros tantos peones de espada y rodela.

 
Para saber más: Los caballeros de la capa

Fernández de Oviedo sentenció en este suceso que “ni Hernando Pizarro fue juez para matar injustamente [a Almagro], ni de otra manera el Adelantado Diego de Almagro, ni el capitán Juan de Rada tenía comisión bastante, mas de sólo su temerario atrevimiento e loco juicio para poner las manos en el Marques don Francisco Pizarro, para vengarse de él, matándole de la manera que es dicho”. El mismo cronista añadió que la elección de Rada para administrador del grupo almagrista se hizo porque “el dicho capitán era hidalgo e hombre valeroso, e a quien habían de seguir otros muchos, porque a todos los de Chile les pareció que aqueste había restaurado la honra de todos, e los había vengado, e a todos eran obligados a morir con él”. Rada quedó al cuidado de Diego de Almagro el Mozo, fue capitán general de sus tropas y terminó sus días en las guerras civiles del Perú.